La semana pasada el poder ejecutivo hizo publicó dos normas legales en el diario oficial de El Peruano, relacionado a declaraciones de emergencia como consecuencia de la imposibilidad de las instituciones públicas locales de plantear soluciones concretas a problemas determinados.
El primer caso ocurre en el distrito de Punchana, donde el servicio de gestión de residuos sólidos desbordo la capacidad de la autoridad local de solucionar un servicio que no debería ser un problema recurrente en las actuales circunstancias donde los conocimientos técnicos y manejo de métodos para crear ciudades seguras y resilientes se encuentra al alcance de todos aquellos que se encuentran en la línea de buscar formas de convivencia con sus ciudadanos y con el ambiente.
La Resolución Ministerial N°185-2022-MINAM (23/09) declara en EMERGENCIA la gestión y manejo de residuos sólidos en el distrito de Punchana, acción administrativa de última instancia para buscar salidas rápidas a problemas concretos, pero no plantea soluciones integrales en la gestión de residuos sólidos, en el contexto de una ciudad conformada por cuatro distritos.
La creación de los distritos, cercenados del distrito origen (Iquitos), multiplico los problemas de la ciudad hasta volverlos incapaces de solucionar: a) residuos sólidos; b) seguridad ciudadana; c) limpieza y ornato público: d) tránsito vehicular; e) planificación urbana.
Los presupuestos asignados y ejecutados por los gobiernos locales para controlar estos servicios no tienen resultado exitoso hasta la fecha. Cómo pretenden recoger grandes montículos de basura solo con los brazos y manos de unos cuatro cargadores.
Estas diferencias, entre lo institucional y lo social en el marco de una convivencia saludable, pasa por la creación de organizaciones virtuosas para generar desarrollo local, y en los debates públicos para alcanzar la titularidad como jefe de pliego al sillón municipal, la propuesta de crear Mancomunidad Municipal en la generación de servicios básicos (residuos sólidos, seguridad ciudadana y, limpieza y ornato público), y la concentración de función en el tema de planificación urbana, estuvo muy por arriba de la capacidad de los candidatos de plantearlos como propuesta de gestión institucional.
La mancomunidad municipal bien gestionada solucionaría los problemas recurrentes y restablecería la confianza con los ciudadanos, además que reduciría los presupuestos institucionales en no menos del 30 por ciento. Pero, esto hasta ahora no ha sido posible y por tanto no existen soluciones integrales, para el problema de los servicios básicos de la ciudad de Iquitos.
Gestionar diferencias se vuelve cada vez en una novedosa y creativa practica de gestión de conflictos, y sobre todo, reinventar instituciones que faciliten procesos de cambios y enfrentar desafíos compartidos, aunque todo esto pasa por la sospecha de privilegiar “coimas” y no ponerse de acuerdo en ello, antes que la solución real de problemas.

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