Cómo soñamos que nuestras autoridades tengan sentido común y entiendan que el periodo de su gestión no significa que solo y solo dentro de ella deben preocuparse por lo mejor para su jurisdicción. Es el caso particular del recojo de la basura de Iquitos que en estos días finales de 2018 está de lo peor, exponiéndonos a una contaminación generalizada.

Explicaciones van a existir siempre, pero más allá de echarse la culpa, creemos que tenemos autoridades fiscales en prevención del delito que deberían intervenir ante un claro atentado contra la salud pública, en busca de soluciones en términos de emergencia.

Las autoridades fiscales en menos de 48 horas de advertido el problema debieron actuar frente a los presuntos responsables que son los representantes legales de la Municipalidad de Maynas y del Botadero de la empresa Brunner. Pero nada de eso sucede para que se solucione el problema que se agudizará este fin de año cuando la ciudadanía bote todo lo que ya no utiliza para pasar al año 2019. Así la ciudad será un inmenso botadero.

Reiteramos que se está atentando contra la salud de toda la población y eso no parece incomodar a las autoridades que deberían actuar sin esperar “invitación”; es más, hasta entidades privadas tendrían que sumarse para aportar ante este problema que se les fue de las manos a las salientes autoridades de los distritos que conforman la ciudad de Iquitos.

Los sectores más críticos son los distritos de Belén e Iquitos. En varias cuadras de la calle Aguirre la presencia de bultos acumulados de basura es bastante repugnante, y es una de las entradas a la ciudad. Los desperdicios están regados porque los perros e incluso indigentes, han rebuscado entre las cajas y bolsas de deshechos.

De hecho las gestiones saliente han debido prevenir esta situación que es de casi todos los años por el incremento de generación de desperdicios en la última quincena del mes de diciembre. En ese sentido, si se sabe que el tema del recojo de los residuos sólidos es un aspecto sensible de toda gestión municipal, es preocupante que no se haya encontrado hasta la fecha una fórmula para que este servicio no deje de funcionar frente a ningún tipo de circunstancia común.

Se ha conocido primero que las persistentes lluvias han malogrado la vía de acceso al botadero del kilómetro 30 de la carretera Iquitos-Nauta de propiedad de la empresa Brunner y que, al parecer, no le dio la gana de repararlo, y los vehículos de la municipalidad de Maynas se vieron afectados.

Y para agregar más gravedad al asunto, trabajadores de este servicio ya no se presentan, cobraron y como solo laboran hasta el 31 de diciembre, se retiraron. Mientras otros faltan cobrar. Un caos. Anote por favor presidente Martín Vizcarra, ni salientes ni entrantes se comportan a la altura de la necesidad ciudadana ¿Y la garantía de la continuidad de los servicios?