Angelitos nocturnos

Hace unos días una comitiva de autoridades realizó un operativo por varios sectores de la ciudad de Iquitos. Uno de esos lugares fue el Bulevar de Iquitos, donde encontraron solos a varios menores de edad.
Los menores fueron juntados y luego del registro y toma de datos de sus padres y madres, o apoderados, fueron ubicados y recibieron una charla rápida respecto a los riesgos que sus menores hijos estén solos por calles donde puedan ser afectados por gente peligrosa.
Esta iniciativa es noble, cómo no reconocer el esfuerzo que hace un grupo de ciudadanos que con la autoridad que les compete la ley, desean que los niños y adolescentes que deambulan por las calles tengan una mayor atención de sus progenitores.
Pero, como ciudadanía, como sociedad, como comunidad organizada bajo leyes y reglamentos, nos falta muchísimo en temas de priorizar las soluciones al presente y futuro de una infancia en situación de semi abandono, cuyos adultos responsables de su desarrollo se desatienden.
En la realidad saben por dónde están y los riesgos que corren sus hijos e hijas, pero ya no les importa, los sueltan a su suerte. Y es triste y preocupante ver a niños y niñas muy pequeños dando vueltas en una situación de falta de protección escalofriante, con riesgo de ser abusados sexualmente, laboralmente, o ser víctimas de trata de personas.
Estos angelitos nocturnos, tal vez algún día nos juzgarán o tal vez sumergidos en un equivocado acto de venganza contra una sociedad indolente, se volverán en contra de las buenas costumbres y de la legalidad, para hacer daño a sus semejantes.
Recordamos que caminando por las calles de un país extranjero que comprobamos protege mucho a su niñez, nos percatamos que no había niños solos caminando por las calles o haciendo de vendedorcitos de cosas menudas.
Y la respuesta fue contundente: Acá si un niño es encontrado en condiciones de vulnerabilidad, el Estado los protege y son llevados a Albergues y los padres y madres procesados ante la ley. Es necesario que nuestra región y país llegue muy pronto a ese nivel de responsabilidad por sus niños y niñas. Ellos no solo son de sus progenitores, son también de la sociedad. Son lo primero.

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