• Del ex Lote 1AB en territorios indígenas

En las últimas semanas, en el área petrolera del ex Lote 1AB, al norte de Loreto, se dan pasos concretos orientados a impulsar mecanismos y acciones adecuadas para enfrentar y remediar la contaminación petrolera histórica (y reciente) en la zona.
Se puede decir que el conjunto de acciones en marcha no tiene precedentes en más de cuarenta y cinco años de actividad petrolera en territorios indígenas de la parte alta de los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre, cuyas poblaciones reclaman desde hace varios años atención urgente. La tarea es gigante, por ello el moderado optimismo no debe contaminarse ni bajar la guardia.
Es necesario conocer este proceso, pues inciden en un contexto múltiple y complejo (nacional y local) de afectaciones históricas por contaminación petrolera, reiterados derrames de petróleo en Lote 192 (cuya área, más o menos, es la misma que la del 1AB), los umbrales del vencimiento del actual contrato de operaciones del lote, la sombra del próximo operador (Petroperú, cuestionada por sus operaciones en el Lote 8 y por derrames en el Oleoducto Norperuano), entre otros factores de un largo e inagotable conflicto entre el Estado peruano, empresas extractivas y comunidades indígenas que reclaman mejores condiciones de vida y respeto.
Las acciones hoy desplegadas hacia una remediación, rehabilitación o restauración, resultan de largas luchas de los pueblos indígenas de la zona, desde hace varias décadas. En el caso concreto de esta nota, daremos cuenta solo de acciones que surgen a partir del Acta de Lima (10/3/2015), uno de los documentos que rige la agenda de diálogo entre el Estado peruano y las federaciones FEDIQUEP, FECONACOR, OPIKAFPE y ACODECOSPAT.
Es importante resaltar los diversos actores en este proceso pro remediación ambiental. Desde distintos roles y acciones, en el actual trabajo de campo están involucrados principalmente el Estado peruano (FONAM, OEFA, entre otros), empresas consultoras especializadas en labores ambientales, e incluso el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Todos ellos son acompañados de cerca por alrededor de 30 monitores ambientales achuares, quechuas y kichwas de las comunidades afectadas por contaminación petrolera. Ellos cuentan con una experiencia que alcanza los diez años y un conocimiento territorial, cultural e histórico inmejorable.
Mención aparte merece quien fue operadora del ex Lote 1AB, Pluspetrol Norte, gran ausente en este proceso aun siendo ella, por ley, la única responsable de las acciones de remediación. A la fecha, Pluspetrol no tiene aprobado el Plan de Abandono que le obliga la norma, y que debió tener en el año 2015. Su propuesta ha sido rechazada por MINEM en dos oportunidades, porque elude hacerse cargo del total de áreas contaminadas.
Huelga decir que el actuar de “Plus” no sorprende, más bien ratifica su historial de irresponsable y bribón, con el objetivo de incumplir sus obligaciones ambientales. Eso sí, irrita y preocupa lo inoperante e ineficiente que resulta el Estado frente a esta empresa (deudora de millones en impuestos) que tanto daño ha hecho a peruanos y peruanas.
(C. Ampuero)