Aguas moderadas

Eso es lo que parece hasta el momento nos trae el invierno amazónico y esperamos que se mantenga así. Y les diremos que no hay nada más placentero que estar en medio del río y contemplar la extensa ribera de Iquitos llena de huamas con sus flores de color lila.
Aquella ribera que va formándose desde la altura de la calle Ricardo Palma y va terminando al llegar a Bellavista Nanay, donde se presenta el espectáculo del encuentro de las aguas del Itaya, Amazonas y Nanay. Una trilogía geográfica que el cambio del curso del río nos ofrece.
La naturaleza es hermosa y el tema está en cómo replantear la convivencia con ella, teniendo en cuenta las ventajas y riesgos que ello implica. Esto lo sentimos al contemplarla desde el medio del río, frente a la parte Este de la ciudad, donde ya casi no existe esa isla inmensa que se refuerza en verano.
Y vemos un panorama ribereño de la ciudad de Iquitos lleno de embarcaciones de todo tamaño, condición y color. Vemos casas flotantes que a su vez son negocios familiares. En algunos tramos se observan sacos a modo de protección de la ribera colocadas unas sobre otras de forma compactada.
Y acaso nos preguntamos si ese debería ser el denominador común en gran parte de nuestra ribera vulnerable a desbarrancamientos. Pero la sensación general de lo que tenemos al frente, es de desorden. Uno que otro muelle casero donde acoderan deslizadores, la parte de la Naval que se nota bien cuidada y con estética, otro puerto privado que tiene armonía de color con el naranja, aserraderos que parecen abandonados y Masusa, se muestran desaliñados.
Mientras van llegando deslizadores y otras pequeñas embarcaciones con turistas que vienen de albergues o realizan viajes cortos por el contorno de la ribera de Iquitos. Vemos que la bienvenida por la ribera está descuidada. Le falta orden, color, alegría, identidad, limpieza y seguridad.
Entonces nos preguntamos, qué implica el embellecimiento de la ribera de Iquitos, a parte de un Malecón, por ejemplo, que los botes deslizadores que prestan servicios de transporte rápido, los botes, las lanchas, todos flameen la bandera peruana y la verde de Loreto como símbolo tropical, además que las embarcaciones estén pintadas de un determinado color. Será mucho pedir por la estética del ingreso a Iquitos desde el río. En esto los operadores turísticos también podrían aportar con sus iniciativas en coordinación con las instancias responsables. Así nuestra isla se mostrará más bonita.

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