• Hecho fue grabado por pasajeros que iban a abordar una de las naves del Grupo Aéreo 42. 

Como un acto absolutamente cruel, despiadado, inaceptable, miserable y salvaje fue catalogado por varias personas presentes en las instalaciones del Grupo Aéreo 42, quienes mientras esperaban la hora de su vuelo, observaron absortos y con lamentos de dolor e indignación, cómo un grupo de trabajadores, técnicos y quizá algún oficial de la Fap, cumplían la tarea de meter en unos sacos negros a varios perros que se movían y ladraban desesperadamente tratando de huir.
A las 9 y 15 de la mañana el personal de tropa empezó a subir las bolsas a un deslizador rojo, a las 9 y 33 minutos de esa misma mañana, el deslizador ya estaba de retorno. ¿Qué significó eso, que arrojaron a los perros al río? Por favor, si hasta parece una imagen salida de una película o una obra de terror.
De haberlos ido a dejar al pueblo más cercano, que podría ser Manacamiri, se habrían demorado más debido a que hubieran tenido que abrir los costales y dejar a los perros por la zona, comunicando además a los vecinos de esa localidad.
Todo hace indicar que los habrían arrojado al río para que se hundan y mueran, porque si los habrían llevado en una jaula para trasladarlos al pueblo o soltarlos en el lago, ellos habrían podido defenderse y nadar hasta llegar hacia un lugar. Parece que el objetivo fue el de hundir a los indefensos perros.
Al percatarse que varios pasajeros grababan el acto indolente, personal castrense trató de impedir que sigan haciéndolo bajo amenaza de quitarles sus móviles. Todo esto mientras los obedientes “miembros de la FAP” regresaban de su “servicio” ya sin los perros. ¿Dónde quedaron esos indefensos animales, quizás ya sean comida de peces que luego compramos en los mercados?
El salvaje acto merece una explicación de parte de la FAP.
(L.M.Herrera)