LLEGA A LORETO NUEVA BRIGADA DE PROFESIONALES DE SALUD

  • Para continuar en lucha contra el COVID-19

Una nueva brigada médica conformada por médicos, enfermeras, químicos farmacéuticos y tecnólogos, bajo la consigna de salvar vidas en la región más golpeada por la pandemia, llegó ayer a la ciudad de Iquitos.

Al respecto, Jorge Perlacios, vocero de EsSalud, explicó que es la quinta brigada que se envía a la zona desde que se inició la pandemia.

“30 de los 48 profesionales que hoy (ayer) viajan pertenecen a la primera brigada que acudió al llamado de EsSalud, para constituirse en esta ciudad de la selva peruana”, refirió.

Explicó, que este grupo regresó a Lima por 10 días para hacer su cuarentena y hoy retornan con el mismo deseo de colaborar en esta crisis sanitaria.

La misión médica que emprende viaje a Iquitos, es la más grande que EsSalud envía hasta la fecha para reforzar las atenciones, con la misma consigna, salvar vidas y seguir en guardia.

“Hoy vuelven para iniciar su segundo período de labores, lo cual demuestra su calidad de entrega personal y profesional”, puntualizó Perlacios, tras resaltar que son un ejemplo del trabajo inagotable y sacrificado del personal de Seguro Social”, anotó. (R. Graicht)

“Tenemos miedo porque somos humanos, pero no somos cobardes y volveremos para fortalecer los hospitales de Loreto”

  • Expresó un médico recuperado de Covid en Lima, en ceremonia que les preparó el Colegio Médico del Perú.
  • Decano del Colegio Médico del Perú, ha anunciado que abrirán investigaciones por las tantas muertes de galenos registradas en Loreto.

Al igual que los hijos de las fuerzas armadas que son golpeados por el enemigo hasta la médula en épocas de guerra; los médicos, enfermeras y técnicos asistenciales han sido brutalmente golpeados y devastados en la guerra epidemiológica extendida a través del coronavirus. Que a diferencia de otras guerras, viene matando a mucha gente sin dar la cara, siendo invisible y letal. No cree en la igualdad de armas, mata y punto.

Hoy el diario LA REGIÓN, en su reaparición impresa (01 de Junio 2020), quiere rendir un sentido y profundo homenaje a los llamados valientes soldados de bata blanca. A los doctores que sin proponérselo, perdieron su valiosa existencia como seres humanos y profesionales que aportaron siempre en el afán de levantar el alicaído y abandonado sector salud en Loreto.

La muerte del único neumólogo del hospital regional Dr. Rafael García, causó un terremoto emocional en su gremio, familiares, pacientes y por supuesto a la gente de a pie, puesto que apretó el botón rojo de la sirena cuyo ruido ensordecedor y cargado de terror, anunciaba el inicio de toda la catástrofe y matanza que cometería el virus en esta región de la selva repleta de oxígeno para el mundo; pero que sin embargo, faltó para sus hijos amados en el momento que más lo necesitaban.

Luego la muerte del Dr. José Armas, único Nefrólogo del hospital regional, siempre luchando porque no falte insumos a los más de 100 pacientes con insuficiencia renal; y el deceso del Dr. Aníbal Muñoz, único oncólogo que daba el tratamiento a los más de 100 pacientes del centro “Rosa Mística”; se mostró la cruda realidad emitiendo señales concretas que el virus había llegado para matar y que no discriminaba, no tenía preferencias, que era demócrata, invasivo y veloz, dejando atónita a toda la población que ya empezaba a cargarse de miedo.

LORETO: 19 MÉDICOS FALLECIDOS.  

*Dr. Rafael Walter García Dávila, Neumólogo del Hospital Regional de Loreto.*Dr. Raúl Argumedo Castillo, Psiquiatra del Hospital II EsSalud Iquitos.*Dr. Martín Torrejón Ríos, Médico Cirujano de Emergencia del Hospital Regional de Loreto.*Dr. Nicasio Armas Montes, Nefrólogo del Hospital Regional de Loreto. *Dr. Aníbal Muñoz Mendoza*, Oncólogo del Hospital Regional de Loreto.

*Dr. César Hugo Jara Baca, Médico Internista del Hospital III EsSalud Iquitos.*Dr. Alberto Acuña Fernández, Gíneco Obstetra y Cirujano del Hospital II EsSalud Iquitos.*Dr. Elard Roberto Calli Araca, Radiólogo de la Clínica Ana Sthall.*Dr. Eduardo Ferreyra Tello, Médico Cirujano de Emergencia del Hospital Regional de Loreto.

*Dr. Eder Aguilar Rojas, Gineco Obstetra del Hospital Iquitos.*Dr. Nicolás Hernández Hernández, Gineco Obstetra del Hospital Iquitos.*Dr. Segundo Mercedes Pinillos Reyes, Médico Internista del Hospital Iquitos. *Dr. Juan Ríos Sevillano, Pediatra del Hospital II EsSalud Iquitos.*Dr. Luis Alberto Panduro Rengifo, Infectólogo del Hospital Iquitos.*Dr. Luis Maldonado Rafaele, Médico Cirujano.*Dr. Wilbert Teodoro Cabello Quispe, Médico Internista del Hospital Regional de Loreto.*Dr. Héctor Herbozo Olórtegui. Y ayer falleció el joven Dr. Jimmy Paul Flores Pacaya, quien trabajaba en la posta de Masusa.

LA AMAZONÍA SE PARALIZÓ PARA EMITIR UNA ESPECIE DE QUEJIDO DOLOROSO POR LA PARTIDA DE TANTOS MÉDICOS. Y EN UN MINUTO DE SILENCIO, ENVUELTO UN AGRADECIMIENTO ETERNO A TODOS ELLOS POR HABER CONTRIBUIDO A LA SALUD EN LORETO, PESE A QUE NINGÚN GOBIERNO NUNCA LES BRINDÓ LAS HERRAMIENTAS NECESARIAS.


RETORNARON DE LIMA MÉDICOS RECUPERADOS DE COVID.

Fueron varios y antes de pisar tierra loretana, en Lima el Colegio Médico del Perú les organizó una ceremonia donde expresaron sentimientos encontrados, tristes y a la vez esperanzados porque pudieron vencer al virus, agradeciendo a Dios por una segunda oportunidad de vida.       

Dra. Silvia Soplín Sánchez. Dr. Juan Meregildo Córdova. Dr. Robin Mossner Rengifo. Dr. Emerson Lino Cotera. Dr. Josué Pacaya Tenazoa. Dr. Carlos Achaval Coral.

En la sala principal del Colegio Médico del Perú, la ceremonia empezó con el fondo de la canción “Resistiré” que a más de uno le hizo derramar lágrimas. Luego un minuto de silencio. “¡Cuando un médico muere, nunca muere!” manifestaban los galenos con el puño en alto.

Enseguida pasaron el micro para que cada uno de los médicos recuperados (loretanos), narre parte de su experiencia. Todos agradecían profundamente a su Colegio Médico del Perú y Loreto, por haber logrado los traslados hacia hospitales de la capital, donde les salvaron la vida.

Dr. Lino Cotera. “Una pena muy grande nos embarga, hemos perdido varios colegas con quienes empezamos a luchar contra el virus cuando recién llegaba a Loreto. Ahora muchos de ellos ya no están…hay otros en cuidados intensivos y algunos hospitalizados. Esto nos ha causado un dolor tan grande en Iquitos.

Volvemos y sí nos da miedo porque somos humanos, mucho miedo a una recaída, pero no somos cobardes. Volveremos con cuidado para seguir apoyando y dar soporte a nuestros hospitales amazónicos, es para lo que hemos sido formados. Seguiremos combatiendo esa enfermedad y apoyando a las personas que mucho lo necesitan” mencionó.

Otro de ellos mencionó que la enfermedad era potencialmente mortal, y que al principio la combatían sin los adecuados equipos de protección personal. “Sentimos bastante la pérdida de nuestros colegas. Varios siguen en UCI recuperándose. Vamos a regresar a Iquitos y continuaremos dando la batalla. El mal está un poco controlado, pero no hay que bajar la guardia” habló.  

Por su parte el médico José Vela, ex alcalde de Belén, refirió sentirse orgulloso de su Colegio Médico. “Ha sabido establecer los mecanismos necesarios para el traslado urgente de que cada uno de los colegas. Seguramente muchos tendremos sentimientos encontrados, alegría de recuperar la salud y poder volver a la zona para poder seguir atendiendo a la población, para lo que fuimos formados. Y por otro lado, la enorme pena de haber perdido a colegas valiosos, hermanos, amigos nuestros. Agradecemos a Dios” declaró.

Mientras que el anestesiólogo del hospital regional, jefe de sala de operaciones, se quebró y lloró al recordar como inició su trabajo contra la pandemia, junto a otros colegas que luego iban falleciendo uno a uno.  

“Todos trabajábamos combatiendo el virus, luego vi cómo mis colegas iban cayendo uno a uno e ingresaban a UCI para luego morir… (un silencio y se le quiebra la voz…llora). Daba miedo, pero aun seguíamos trabajando hasta que no supe en qué momento me contagié y me hospitalizaron…”. Nuevamente se le apagó la voz y sus colegas lo aplaudieron.

Luego narró brevemente su experiencia la doctora Silvia Soplín. “El sueño más grande de mi padre era que sea médico y no fui la única. Solos varios en la familia. Hemos estado en la lucha, hemos perdido varios colegas, amigos y familiares, de los que uno no podía ni despedirse. Mi padre murió (se quiebra) pese a todos los esfuerzos no pudimos salvarle. Volveremos a seguir atendiendo a las personas que nos necesitan, ese es nuestro mejor legado” dijo la doctora.    

Otro galeno mencionó que todo lo vivido, no solo por ellos, significa un trauma colectivo de lo que difícilmente se podrá recuperar la sociedad. “Tengo sentimientos encontrados. Al ingresar al Colegio Médico y ver las fotos de nuestros colegas fallecidos, de verdad que sentí mucha pena dentro de mí, se me rompió el corazón” mencionó a duras penas.

El médico Boris Segovia, dijo: “Te toca el alma ver como colegas que han estado entregándose día a día, más horas de lo aconsejable, terminaron muertos. Yo veía que la enfermedad iba avanzando, era difícil y desesperante, no había medicamentos, no quiero dramatizar, pero fueron momentos muy duros.

Ver a mi señora correr por todo lado para conseguir oxígeno, empujar balones grandes, hacer colas en el día y la noche, gracias a ella y mi Colegio Médico estoy acá dando este testimonio. Gracias a ustedes mis hijos pequeños tienen un padre y los niños de Loreto a un pediatra para atenderlos. Yo veía tanta angustia a mí alrededor, quizá más que la misma enfermedad. Esta trágica experiencia debe servir para que se fortalezca más todo el sistema de salud, esto no puede volver a repetirse” concluyó.

Otro médico, aún con la voz afectada, dijo que muchos colegas que han perdido la vida, han dejado hijos pequeños, mujeres viudas. “Espero que haya un reconocimiento y respaldo para todos ellos que han quedado desamparado. Agradezco el traslado del Colegio Médico y sería importante que incluso se piense en la posibilidad de comprar una avioneta para que otra vez no ocurra esta desgracia que ha causado la muerte de tantos colegas valiosos” mencionó.

El doctor Carlos Achaval, médico pediatra de Iquitos narró que en el día atendió una cesárea y que en horas de la tarde le empezaron los síntomas, fiebre y escalofríos.

“El 29 de abril salí de participar en una cesárea a las 7 am. Y me sentía bien, pero ese mismo día en la tarde o noche empecé a tener fiebre y presentí que estaba contagiado, pese a que me habían hecho pruebas rápidas y habían salido negativas. Esta enfermedad afecta mucho física y psicológicamente, tiene componentes muy fuertes. Fui al hospital me hicieron tomografía y no hubo nada, a los tres días me sentía peor. Me vieron y encontraron una lesión pulmonar. Me hospitalizaron y ahí pude conocer todo el drama vivido por la falta de oxígeno. Lugo mi colegio me trajo a Lima y he podido recuperarme, a Dios y a ellos les agradezco ampliamente, siento una pena muy honda por mis colegas fallecidos” contó.  

“LA MUERTE DE MIS COLEGAS MÉDICOS SERÁ INVESTIGADA, NO QUEDARÁ IMPUNE”

Expreso el Dr. Miguel Palacios Celis, decano del Colegio Médico del Perú.  

“Esto no termina acá. Como Colegio Médico vamos a investigar las muertes de los valiosos colegas, ya se ha pedido a Defensoría del Pueblo ver las causas y los responsables deben tener pronta sanción. La muerte de nuestros médicos no quedará en una misa y una cruz, no.  Se tendrá que investigar y hacer justicia.

Para los que han muerto en el combate del coronavirus se viene viendo la aprobación de una pensión vitalicia para sus familias por la pérdida inesperada. El Congreso debe aprobar el pedido del Colegio Médico del Perú.

Como lo han dicho, sí tenemos miedo, pero no somos cobardes y ustedes lo han demostrado. Esta sesión quedará para la historia. Les damos la bienvenida a la vida, y a seguir poniéndonos nuevamente al servicio de la población. Ese es el mejor legado a la orden médica y serán recordados por la historia valientes luchadores. La Medicina más que una carrera, es un sacerdocio, una vocación de la que nos sentimos orgullosos” remarcó Palacios.

Todo el país, pero Loreto en especial hace llegar sus más sentidas condolencias a las familias de los médicos por tan triste e irreparable pérdida. Y para ellos, elevar una sentida plegaria en agradecimiento al trabajo desplegado en la tierra. Descansen en Paz médicos que laboraron y salvaron vidas en Loreto. Descansen en Paz.

(Luz Marina Herrera Lama)

Ministro de Salud dona balones de oxígeno y medicinas

En el distrito de Teniente Manuel Clavero

El ministro de Salud Víctor Zamora en coordinaciones con el alcalde Arnold Sánchez Pacaya del distrito en diversas reuniones de trabajo de videoconferencias y con su equipo tecnico del ministro que vino a Loreto para coordinar con la gerencia municipal. A nombre de alcalde se logró obtener los balones de oxígeno, pruebas rápidas, los equipos EPP y medicinas para el covid 19.

El alcalde del distrito agradece al ministro de salud por todo el apoyo que esta dando en la zona de frontera, por la gran labor y la aprobacion de los IOAR para los centros de salud. Asimismo hizo un llamado a la población a tomar las medidas del distanciamiento y el uso correcto de mascarillas para la contención de la pandemia, finalizó.

Finalmente el alcalde de la municipalidad finalizó la entrega de canastas de víveres a familias de escasos recursos, la entrega de los productos de primera necesidad fue ordenamente, quienes estuvieron debidamente empadronados.



Alcalde de distrito Teniente Manuel Clavero

Resistiendo

Desde hoy lunes 01 de junio de 2020 luego de un alto necesario en nuestra edición impresa y quedarnos con nuestra versión en red social de Facebook, han sido varias semanas donde hemos podido experimentar como ustedes parte de este proceso por el Covid-19.
La experiencia es y sigue siendo todavía ese tránsito a la nueva normalidad que algunos calculan durará todavía unos dos años, hasta que podamos volver como vivíamos antes de la aparición de este nuevo virus, como ocurrió en otras décadas donde hasta los animales domésticos portaban su mascarilla como gatos y perros.
Parece va quedando atrás los días que en Iquitos por todos los medios posibles se contactaban las personas rogando por direcciones o números de celulares de personas que venden medicinas o balones de oxígeno, un pedido de auxilio que se ve en estos días en provincias y distritos de la región.
Esta resistencia es muy frágil según las informaciones de proyecciones estadísticas realizadas por expertos este fin de semana, porque irán apareciendo los nuevos contagiados y los que se contagien en estos días se irá reflejando en los próximos 15 días.
La cruda realidad es que estamos como cercados, y ciertos especialistas lo dicen de la forma que tarde o temprano nos vamos a contagiar del virus, sí todos, o por lo menos el 80% de la población. Es por eso la urgente necesidad que bajen los contagios y en consecuencia la fuerza viral. Para ello necesitamos cumplir la distancia física de dos metros, el uso de mascarillas, el constante lavado de manos, la desinfección en las casas, en los centros de labores, en sí, en todos los espacios físicos por donde se desplazan las personas.
Varios de ustedes quizás dirán, pero ya en Iquitos está bajando el contagio. Pero las autoridades regionales de Salud nos advierten que está por venir una segunda oleada tan o más fuerte que la primera.
Veamos. No solo es un tema de Iquitos, es de Lima y de otras ciudades del país, porque no cumplimos a cabalidad con la cuarentena de quedarnos en casa o cuando salimos usar las mayores medidas de protección posible, para resistir en el marco de las nuevas formas de vida hasta que haya una vacuna disponible o una medicina que destruya a este todavía investigado virus.

FALLECIÓ JEFE DE MANTENIMIENTO DEL HOSPITAL REGIONAL DE LORETO

  • Tras perder la batalla contra el covid-19

La tarde de ayer, falleció Robinson Mendoza, Jefe del Área de Mantenimiento del Hospital Regional de Loreto “Felipe Santiago Arriola Iglesias”, tras perder la batalla contra el coronavirus.

Mendoza estuvo por varias semanas internado, luchando por su vida, pero, lamentablemente su cuerpo no resistió más y falleció, sumándose a la interminable y penosa lista de víctimas del virus.

Sus compañeros de trabajo lo despidieron entre aplausos y llantos cuando sus restos eran sacados al interior de un ataúd de la morgue del referido nosocomio camino al cementerio “Jardines de San Juan”, donde será su última morada. (R. Graicht)

Apu de la comunidad Pucacuro: «Salen barriles de petróleo desde hace 40 años y aun así no contamos con hospitales»

Emerson Mucushua, Apu de la comunidad nativa Pucacuro, ubicado en el distrito de Trompeteros, en la provincia de Loreto dijo que dicha localidad cuenta con 800 moradores, de los cuales 600 están infectados por COVID-19.

En el establecimiento de salud de Pucacuro  sólo hay un obstetra y un técnico enfermero voluntarioque atiende casos de coronavirus “No tenemos medicinas. Nos estamos manteniendo con las medicinas naturales», indicó.

Asimismo señaló que el virus llegó a las comunidades indígenas en el mes de abril cuando el alcalde distrital y sus trabajadores (del distrito de Trompeteros) llegaron a dicha comunidad a repartir canastas de víveres a las familias. “Nadie tenía mascarillas ni equipos de bioseguridad. Todos estuvimos tranquilos hasta que adultos y niños empezaron a tener síntomas de fiebre, estornudo, dolor de cabeza. Pedimos a las autoridades que hicieran las muestras rápidas en nuestra comunidad a donde llegó una comitiva del Minsa y nos hicieron las pruebas, nos dijeron que nadie tenía el virus. Sin embargo, pasados dos días nos avisan que uno de nuestros miembros dio positivo. Esta noticia fue tomada como una burla a nuestra comunidad” 

El Apu confirmó que no cuentan con transporte particular para poder trasladar a los pacientes de la comunidad hacia un centro de salud más grande.

Mucushua pidió a las autoridades que apoyen a su comunidad. «Que nos den el apoyo máximo que puedan a esta comunidad, no solo a esta comunidad, tenemos comunidades cercanas como Nueva vida, Peruanitos, San Ramón, Dos de Mayo, pero no podemos atenderlos porque no tenemos medicinas. Yo le pido al Gobierno Central que nos atiendan con medicamentos y alimentos, de nuestras comunidades salen miles de barriles de petróleo desde hace 40 añosy aún así no tenemos hospitales«, dijo entre lágrimas.

CEMENTERIO COVID ES UNA LOSA DE TIERRA SELLADA POR UNA APLANADORA

  • Está ubicado en la parte posterior del cementerio municipal de San Juan/ Km. 18 carretera Iquitos-Nauta.  
  • Hasta el momento no se observa ni una sola cruz o señal donde quedaron los cientos de cadáveres de personas caídas en el marco del coronavirus.
  • ¿Cuándo colocarán las placas recordatorias con los nombres de quienes perdieron la vida?

“Los grandes dolores descorazonan al ser humano”. Puntualiza un extraordinario escritor detallando el sentir de las personas. Y eso es lo que han experimentado y siguen experimentando muchas personas en tiempos de coronavirus puesto que no pudieron hacer un duelo completo, se tuvieron que conformar con ver una foto (en el mejor de los casos) alcanzada por un familiar o responsable de la sepultura colectiva.

En estos precisos instantes muchos familiares y amigos no tienen ni la menor idea de dónde exactamente quedó el cuerpo del ser amado, a la derecha, centro o izquierda de la losa mortal conocida ahora como cementerio Covid. Ni se imaginan la zona donde han sido arrojados, puesto que el pase está totalmente prohibido por estos días.

Más el DIARIO LA REGIÓN, pudo entrar al lugar, quedando absolutamente desconcertado por lo ahí encontrado. Una tranca impidiendo el ingreso, más allá dos sillas vacías, imaginamos que de un vigilante que “se tiró a la pera” y un campo sellado totalmente con maquinaria pesada. Ni una sola cruz, ni un solo hueco como muestra que los cadáveres fueron depositados en fosas comunes ordenadas.     

ESTADOS UNIDOS Y BRASIL…

¿Qué es una fosa común? La fosa o huesa es el depósito de restos humanos o lugar último donde descansa el cuerpo sin vida. Fosa es lo que se afonda (ahonda) en la tierra para enterrar el cadáver. En estos casos fosas comunes o colectivas.

Alguien tendrá que explicar más adelante qué criterio emplearon los responsables de echar los cuerpos de las personas fallecidas por covid en Iquitos, a las fosas. En Nueva York, por ejemplo, se conoció que se dejaba a los cadáveres (muertos por covid) entre 14 y 15 días y si nadie aparecía a reclamar los cuerpos, recién ahí pasaban a una fosa común.

En Brasil/Manaos (parecido a Iquitos) son hartas conocidas las fosas cavadas para miles de personas muertas. No hicieron un canchón, los enterraron y les pasaron una aplanadora por encima. En un trabajo operativo y humano, pensaron en la dignidad de los muertos y el dolor de los familiares que querrán ver las tumbas de sus seres amados, ni bien pase la pandemia; por lo que abrieron filas de huecos para depositar los cuerpos inertes. Y dejaron que uno o dos parientes, vean el lugar y se cercioren de la cruz para colocarles sus nombres.

Sin embargo, acá lo más fácil les ha parecido abrir huecos y echar los cuerpos sin vida de muchos loretanos. Pese a que el gobierno regional publicó foto donde se veía una cruz y unos huecos como nichos, dando a entender que Loreto se preparaba para el pico de la pandemia.

“Diariamente enterraban unos 45 a 50 muertos que traían de la ciudad, todos juntos, unos encima de otros. No había tumbas individuales o para de 5 en 5. Excavaban en la tierra y los botaban a todos, uno sobre otro con las bolsas negras” narró un testigo de excepción.

No pudiendo creer lo apreciado en ese campo santo armado en pandemia, que más parecía una cancha deportiva; retornamos al mismo punto y re-comprobamos que no existe ni una sola muestra de los cientos de personas fallecidas en estos últimos tres meses por el virus letal. Ni siquiera la cruz que en un principio colocaron para “engañar al enemigo”.   

Todos los familiares vienen transitando un duelo a medias, no encontrarán paz hasta que pisen el suelo donde quedaron sus parientes. Desde ya este diario les presenta las fotos del territorio pelado, que en el fondo guarda cadáveres de personas amadas; por ahora sin ninguna identificación. Quizá la idea es colocar un gran cenotafio con los nombres de todos los fallecidos. ¿Pero cuándo?

El dolor causado a los familiares, ha traspasado el límite de lo soportable al no poder acompañar al ser amado, al no poder darle una sepultura propia, sino colectiva. Nadie coordinó eso, el equipo de recojo y traslado de cadáveres se mecanizó para desaparecerlos cuanto antes.  

Acá prontamente tiene que haber una reconstrucción de la memoria regional, colocar la lista de todos los fallecidos ahí sepultados. Quizá plantar árboles con sus nombres alrededor, no puede quedar como un campo frío de muerte, de entierros en masa; sin la menor consideración en este trance de tanto dolor para con los parientes.

Las autoridades sin liderazgo a la hora esperada; ahora para resarcirse en algo deben hacer de ese centro un lugar de Luz, aunque el mismo se haya generado como producto de algo atroz. Ustedes lectores son libres de juzgar por sí mismos en su propio marco moral o espiritual, respecto al manejo dado a los cadáveres de sus familiares, amigos o mortales que fallecieron, cuando ni se imaginaban.

(Luz Marina Herrera Lama)

Colocaron cintas prohibiendo la entrada al campo mortal.

El diario tuvo que caminar por una carretera larga, pensando que más al fondo había un campo apropiado, ordenado para los cuerpos depositados. Nada.  

Mejor los hubieran enterrado en el cementerio municipal, donde si hay un orden en cuanto a los nichos preparados.

COVID-19 avanza en comunidades ticunas de frontera con Brasil y Colombia

  • CRUDA REALIDAD

En la comunidad Bellavista Callarú, ubicada cerca de la localidad de Santa Rosa – frontera con Brasil y Colombia – en el distrito de Yavarí, provincia de Ramón Castilla, se presume que el coronavirus llegó cuando la población salió a cobrar los programas Pensión 65 y Juntos, sin embargo la enfermedad avanza y el personal de salud se siente impotente en poder hacer su labor.

“Ya hay pacientes enfermos, tuve que priorizar las pruebas para ir a constatar la enfermedad, para poder notificar”, señala Omar Montes, obstetra de la Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPRESS) I – I Bellavista Callarú. Montes denuncia haber recibido solo 11 pruebas rápidas, las cuales debía usar en 4 comunidades, cuyos promotores de salud habían dado aviso de personas con sintomatología del COVID-19.

Omar Montes y Gary Valiente, técnico de laboratorio, protegidos con trajes de bioseguridad donados por la municipalidad de Leticia se trasladan hacia las comunidades gracias a una embarcación y con el apoyo de un motorista que les facilitó la organización Rainforest Perú.

“No tenemos un motor, tenemos una chalupa sin motor. No tenemos ningún apoyo de ninguna autoridad, ni de la provincia de Ramón Castilla ni del distrito de Yavarí, mucho menos de parte de la Dirección Regional de Salud (Diresa)”, señala Montes.

“La población en el bajo amazonas están en una situación catastrófica, porque hay bastantes pacientes mal a los que no se les pudo hacer pruebas porque no hay. Tampoco tenemos medicinas. Hemos llevado pocas, de las que teníamos acá, para poder dar al promotor y al apu”, explica el obstetra.

El IPRESS I – I Bellavista Callarú, con solo 3 profesionales de salud, es el único centro disponible para las comunidades de Nueva Jerusalén de Erené, Buen Jardín de Callarú, Buen paraíso de Erené y Bellavista Callarú, por lo que debe atender a más de 2 mil 800 personas. Sin embargo, según denuncia Montes, no hay medicinas y les habrían dicho que recién el miércoles llegarán. Esto, luego de semanas insistiendo por medicinas, pues Montes incluso habría realizado dos pedidos oficiales, uno el 27 de abril y otro el 04 de mayo a la Diresa.

“Tenemos 7 muertes de hermanos ticunas. Y tenemos más de 70 casos sospechosos aquí, por la sintomatología”, señala angustiado Omar Montes y agrega que la situación es realmente preocupante y le genera mucha tristeza e impotencia que pese a ser personal de salud no pueda brindar más ayuda.

“Es muy lamentable, solo nos queda esperar que fallezcan en sus casas y que su familia los entierre. Es muy duro, pero esa es la realidad de lo que se está viviendo por esa zona rural de las comunidades indígenas aquí en Bellavista, Callarú en la provincia de Ramón Castilla”.