editorialUna temporada el Ministerio de Educación invirtió en medios de comunicación para difundir la canción titulada “Yo sé cuidar mi cuerpo” o un título parecido. Lo importante es que el tema musical además de agradable al oído llevaba un mensaje directo y en un marco pedagógico, de enseñar a las niñas a valorar su cuerpo.

Algo más, la campaña incluía enseñar a las niñas, niños y adolescentes a ponerse en alerta frente a situaciones que podrían justamente mancillar la parte física e íntima en su condición de personas. Uno de las recomendaciones o tips era Gritar, y es justamente lo que hizo la niña de 6 años que estaba siendo agredida con tocamientos indebidos (hecho reciente en la Institución Educativa 60004 del pasaje Tamayo)

Como es de conocimiento público, las personas adultas que al escucharla fueron a su encuentro para auxiliarla, la salvaron de una violación sexual. El sujeto que estaba abusando de ella fue retenido hasta que llegó la policía. El padre de la niña dijo que estaba decidido a acabar con la vida del agresor, y esto es otro tema preocupante, aunque una comprensible reacción, pero, que de consumarse una muerte en esas circunstancias, el autor cometería un crimen que es sancionado penalmente en nuestro país.

Lo que nos parece oportuno recordar en este caso, es esa canción y sus estribillos que llevaban ese mensaje de valorar el cuerpo y la actitud de defenderlo. Y sentimos que el mensaje caló en miles de menores de edad del país, al punto que hasta los adultos lo recordamos y lo cantamos. Fue una buena temporada que el spot de radio y televisión estaba al público.

Sería interesante que, en este caso el Ministerio de Educación y todos los sectores que tuvieran a bien poder hacerlo, inviertan en este tipo de campañas que ayudan a la sociedad, que nos ayudarían a evitar más casos de violaciones y por cierto que los padres y madres de familia, y cualquier persona que vea un menor de edad en riesgo, intervenga como si se tratara de su prole.

Los medios de comunicación podríamos también poner nuestro grano de arena, quizás con la posibilidad de firmar convenios que nos conlleven a concretar la parte de la responsabilidad social que nos corresponde. Vale decir unir esfuerzos para atacar un mal social, desde varios frentes, como en este caso, desde la concienciación de las posibles víctimas, quienes pueden Gritar, Correr, Contar, lo que les está ocurriendo y así se pueda evitar a tiempo un daño mayor.