Son las aguas del río Itaya, afluente del río Amazonas “Maravilla Natural del Mundo”, la que se aprecia desde el centro histórico de la ciudad de Iquitos, y pasarán unos 50 años más, quizás más para ver al majestuoso río mar engalanar nuestra ribera. Nunca debió desviarse para evitar su pase por nuestra ribera iquiteña.

Esto nos hace ver que nuestra vida como ciudad no tiene ninguna planificación presente y con visión de futuro. Estamos como parchando vacíos, como queriendo quedar bien con la gente, lo cual está bien, porque la ciudadanía necesita atención en sus necesidades más urgentes. Pero, el peso de la vida nos exige más, y parece todavía no estamos a la altura.

El tema es que se pueda constituir un grupo humano de profesionales, técnicos, sabios de la universidad de la calle, pensadores, etc, para elaborar una visión de ciudad de aquí a 30, 40 o 50 años. Que así nos proyectemos con coherencia en lo que queremos lograr. En lo que nos conviene como ciudad en pleno desarrollo y que nos esforcemos en pensar como una sociedad con intereses comunes.

Cuál es ese interés común? Que impulsemos la ciudad, que sentemos las bases para aplicarles en este presente y que en un futuro los que lleguemos en vida, podamos apreciar los resultados positivos de aquella conjugación de ideas y proyectos que nos impulsaron al éxito económico que no ha olvidado a ninguno de los ciudadanos.

Desde las vendedoras de menos capitales, pasando por los micros, pequeños y macro comerciantes, todos en su rubro y a la vez apuntando a ejes que se haya concertado seguir. Una de las propuestas es el desarrollo del turismo de ciudad y también de los otros tipos de turismo, para lo cual tenemos que identificar nuestros productos, uno de ellos, cómo no, es la majestuosidad de nuestros ríos, empezando por los que nos bordean: Nanay, Momón, Itaya y Amazonas.

Así al cumplir nuestra ciudad de Iquitos 153 años, desde que llegaron las embarcaciones de la Marina de Guerra, hoy también combinada como Fuerza Naval de la Amazonía, nos emociona felicitarla a sabiendas que serán muchos años más, cuya luz de un futuro que pensamos mucho mejor para todos, quizás no la veamos, pero, estamos en el ánimo de sentar las bases de esa construcción exitosa.