editorialNada fácil la vida dentro de una aldea infantil, ni para los albergados, ni para quienes tienen la enorme responsabilidad de crianza sobre los menores de edad. Si bien el lugar es una alternativa para los niños, niñas y adolescentes en estado de abandono moral y material, se necesita de aliados estratégicos permanentes para conseguir los objetivos institucionales en bien de los menores desamparados.

En ese contexto legal y de política de Estado a favor de la infancia, las últimas 72 horas han acontecido hechos preocupantes respecto a la huida tres adolescentes de la aldea infantil Santa Mónica; entre el 25, 26 y 27 de diciembre se ha registrado el escape de las niñas que en situación vulnerable pueden haber sido inducidas a tomar esa desafortunada decisión.

Las motivaciones se desconocen, pueden ser variadas, sea por una situación interna, sea por factores externos, o una combinación de los mismos. Lo que sí es evidente, es la inseguridad en cuanto a la vigilancia y control de los infantes que se encuentra albergados. Otra explicación no podría haber. Las niñas salieron por la puerta? O las niñas se treparon el muro? Ello lo determinarán las investigaciones.

De hecho la crisis económica que afecta a todos, estaría también perturbando las acciones internas respecto al presupuesto. En la aldea necesitan recursos materiales y humanos para funcionar de la mejor manera posible. Los menores albergados necesitan condiciones especiales para que su permanencia sea lo más provechosa posible. El tema afectivo juega un papel muy importante, y es el trabajo de las madres sustitutas, quienes deben recibir permanente capacitación y también apoyo psicológico.

Se espera que las niñas que emprendieron la huida de la aldea, hayan sido ubicadas tras esta publicación. Y es que la condición de ellas las hace mucho más vulnerables que cualquier otro adolescente en situación de “normalidad”, aunque de por sí, el trato con los menores de esa edad resulta complicado, requiere de respuestas oportunas para frenar sin parecerlo, de acciones que los empuje a situaciones nada convenientes para su buen desarrollo. La actitud de las niñas es solo un aviso de que urge atender las necesidades de la aldea, empezando por la seguridad.