Si la creciente de las aguas de los ríos trae consigo serias consecuencias, la vaciante viene con otras, acaso más complicadas, porque en esta oportunidad, según los entendidos, se van a sumar problemas generados por el fenómeno de El Niño.
Las primeras en pagar la vaciante son las embarcaciones fluviales, muchas de ellas ahora varadas  en varios ríos que han bajado el nivel de sus aguas, dado el intenso calor que se viene soportando en toda  la región.
Luego, según anunció el médico Hermann Silva, director regional de salud, vendrá una plaga de mosquitos, agentes transmisores de dengue, malaria, chikungunya, que se reproducirán velozmente, en un tercio del tiempo normal para que  las larvas se conviertan en mosquitos, como consecuencia de las intensas lluvias que caerán, producto del fenómeno de El Niño. Volverán las inundaciones, la temperatura seguirá aumentando lo que hará posible que las poblaciones de mosquitos se tripliquen, a los que hay que eliminar lo más pronto posible. Para eso hay que invertir en insecticidas y tratamientos a fin de prevenir que la población sea víctima de las enfermedades que traen.
Y esto no solo atañe al sector salud, sino también a las municipalidades, empezando por trabajar en  coordinación, en la elaboración de planes de contingencia.
Pero si todo lo anterior es sumamente preocupante, la vaciante del río Nanay está afectando tremendamente el servicio de agua potable, que está dejando sin el líquido elemento a las familias, sino durante horas, en días, lo que ha generado gran malestar en la población.
La naturaleza sigue cobrando, pasando la factura al hombre que en su desmedida ambición ha malogrado a la madre tierra contaminándola, desapareciendo ecosistemas, extrayendo miles de árboles maderables, calentando el planeta.
Tiempos difíciles que habrá que sortear con capacidad, dedicación y, decisión porque, de lo contrario, estaremos expuestos a cosas mayores.