Seguridad solo existe en el diccionario. El dinero en el banco no está seguro porque un hacker puede vaciar la cuenta; estar dentro de casa tampoco garantiza que un carro despistado no entre hasta la cocina o que en el quirófano, por una mala administración de anestesia, quede el enfermo en estado vegetal.

 

Así las cosas en materia de seguridad, quién nos garantiza que los depósitos de gas establecidos en Iquitos no van a explotar en cualquier momento, tal como sucedió anteayer en una calle del distrito de Barranco, en Lima.

 

En nuestra ciudad, el uso del gas está generalizado en una gran parte de los hogares instalados en la ciudad como en los lugares aledaños. Sabemos que hay una serie de normas que regulan la venta de los balones de gas. Pero, esas disposiciones ¿se cumplen al pie de la letra?

 

En ese sentido, Osinerming y Defensa Civil tienen una gran responsabilidad con la colectividad, que confía en que los empresarios dedicados a este rubro, estén expendiendo este elemento combustible con el debido cuidado en su almacenamiento y manipulación en su distribución. Estos organismos deberían hacer inmediatas inspecciones a cada uno de los locales de venta de gas para verificar si reúnen las condiciones exigidas.

 

El cuadro dantesco mostrado por los canales de televisión por la explosión de balones de gas en Lima, llama a tomar aquí, las más extremas medidas a fin de no exponer al peligro la integridad de los vecinos y de los transeúntes que podrían sufrir serias consecuencias.

 

Lo que no ha sucedido en cien años, puede suceder en un minuto. Esperamos que una situación tan peligrosa no se dé nunca en nuestro medio.