• Zona queda recuperada únicamente para la hermosa biodiversidad amazónica.
  • Logro de la sociedad civil organizada en defensa de sus recursos naturales.

En las postrimerías del último gobierno de Alan García Pérez, prácticamente la Amazonía fue rematada a través de decenas de Lotes petroleros, un poco más y remataban hasta la zona central de la Plaza de Armas de Iquitos.
Desde que el pueblo se enteró del remate y asignación de los Lotes 123 y 129 a la empresa ConocoPhillips, lotes centralizados en el corazón abierto de la cuenca del Nanay, de donde la empresa Sedaloreto capta agua para la planta de tratamiento a fin de brindar el servicio a todos los usuarios de Iquitos, las protestas fueron grandes.
De ello han transcurrido siete largos años. Ida la ConocoPhillips (que hizo la sísmica en la cuenca del Nanay), lo traspasa, asigna o entrega ambos lotes petroleros a la empresa Gran Tierra Energy. Pese a la resistencia popular para que esa empresa también abandone la región, no salía.
Hasta hace poco se pudo conocer que el gerente de la empresa Gran Tierra, Ronald Egúsquiza, envió documento a Perúpetro comunicándole su partida eterna de esta hermosa Amazonía que no acepta ser depredada por los intereses monetarios, que afectan a sus hijos albergados en las diversas comunidades del territorio verde.
El escueto sustento del gerente de la Gran Tierra Energy, con respecto a los Lotes 123 y 129, fue que en Loreto no hay actores sociales que apoyen la extracción petrolera por lo que la férrea oposición no les permite impulsar sus operaciones.
Pretendían invertir miles de millones de dólares en la zona, sin tener en cuenta el área de conservación regional de Alto Nanay. Hay que reconocer que, así como un sector social se alegra profundamente ante la partida de la empresa Gran Tierra de la cuenca Nanay; existen también voces que critican agriamente esa oposición.
Habría que recordar o mostrar videos a ese sector, de lo que ocurre en los pueblos de Andoas, Corrientes, Datem del Marañón etc. cuando se produce un derrame petrolero y cuánto tiempo tiene que pasar para que se intente hacer las remediaciones necesarias.
Solo basta pensar unos minutos e imaginar ¿qué pasaría cuando la empresa Gran Tierra, en su afán de extraer el petróleo ocasionaba un derrame de magnitud en dicha cuenca? ¿De dónde beberíamos agua, el gobierno enviaría en helicópteros desde Lima para los loretanos? ¿Qué pasaría en los hospitales con los pacientes? ¿Qué haría Sedaloreto ya que todos sus equipos quedarían manchados y contaminados de petróleo?
El caso era absolutamente grave para la salud física y moral del pueblo, hoy con la partida de la Gran Tierra Energy de Iquitos, los loretanos conscientes de ese riesgo, pueden decir a viva voz: ¡Tarea cumplida!