editorialTodo está casi dicho, pero lo que va a faltar es supervisión del cumplimiento en materia de remediación ambiental de los sitios impactados (contaminados) y que afectaron a poblaciones indígenas de las cinco cuencas, si es que las empresas petroleras tienen a bien declararlo en el plazo establecido en el Reglamento de Ley que crea el Fondo de Contingencia para la Remediación Ambiental.

Lo importante en este último acuerdo es que el Reglamento de Ley sobre la remediación ambiental, crea precisamente un fondo de contingencia para ejecutar las labores que rehabilitarán las zonas dañadas.

En realidad es un plazo adicional que tienen, como dice el organismo sancionador OEFA que parece juega solo su partido en la lucha de que las empresas infractoras cumplan. Llaman la atención, sancionan, supervisan, y no pueden más. Es lo que han estado haciendo siempre y las empresas no cumplieron en remediar.

Sin embargo, nos resulta extraño que se haya bajado a empezar prácticamente de cero, en el tema de ubicar a los sitios impactados. Recordemos que la OXI cuando hizo la transferencia a Pluspetrol Norte o Pluspetrol Perú (como se le nombra últimamente), hizo llegar la lista de los sitios impactados, por lo que la empresa transnacional adquirió los activos y pasivos de la empresa de hidrocarburos.

Por qué como resultado de las reuniones en Saramurillo, no existe referencia a este hecho. Y más, acordaron dar la potestad a las empresas petroleras para presentar o no, en 45 días los sitios impactados que hubieran generado o asumido la obligación y la responsabilidad por la remediación ambiental.

En esto hay algo más curioso, por decir lo menos, si la empresa petrolera no declarara sitios impactados, el trabajo se lo trasladan a OEFA, para que supervise e identifique los lugares contaminados. Y no se precisa el tiempo que tendrá OEFA para realizar ese trabajo y no precisan con qué recursos contarán para ello. Aquí hay un vacío que puede extender el tema a un tiempo insospechado.

Nos parece que no debieron pasar por alto que ya existe una lista de zonas impactadas, reconocidas y trabajadas a medias por los responsables de la contaminación. Un caso concreto es Shanshococha, jurisdicción de Andoas, otro la quebrada de Capahuari, que desemboca en el río Pastaza. Y una lista de más de 50 lugares impactados. Vale decir que se pudo avanzar más en este punto.