ABRAZADO EN SU SENO MATERNO

SENTI EL CALOR DE SU CUERPO

Y ALMA LLENA DE AMOR.

ME HABLABA DE SUS PADRES

DE SU CHACRA, DE SUS ANIMALES,

DE SU PRIMER AMOR.

DE REPENTE CALLÓ

DE SUS LABIOS MUSTIOS

BROTÓ UN ¡AY!.

PERMANECIÓ CALLADA

COMO SI YA NO SE ACORDASE DE NADA

DE SUS OJITOS PEQUEÑOS

EMERGIERON LÁGRIMAS

DE MUJER SUFRIDA Y VALIENTE.

CON UN PAÑUELO GRANDE

QUE LE REGALÓ MI PADRE

HACE MUCHOS AÑOS

ENJUGUÉ SUS TIERNAS LÁGRIMAS.

ME VOLVIO A ACURRUCAR

Y ME DIJO:

QUE TERRIBLE SOLEDAD HIJO

TENGO MUCHO FRIO

ABRAZAME.