Fernando Herman Moberg Tobies
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@FernandoMobergT

 

Mientras los años pasan aprendes a manejar mejor tus emociones o simplemente empeoras, cuando los años pasan te das cuenta que complicarse es solo una máscara más, los esquemas nos absorben, nos seducen, entretienen y condenan.
Vivimos continuamente contradichos, aceptamos y en cuanto hay un espacio que no nos agrada nos quejamos y censuramos, nos ponemos metas y acabamos “tan cansados” que terminamos olvidándolas. Nos contradecimos a cada rato y no logramos ser firmes con quien consideramos que somos ya que actuamos flexibles para no desencajar, para no desagradar, poco decimos lo que pensamos y si lo hacemos es sin aceptar ninguna responsabilidad, sin incluirse.
Estamos en crisis y no se hace algo para realmente mejorar la situación y tampoco se hará, los índices de todo lo negativo siguen creciendo. Cada vez que hay nuevas oportunidades aparecen nuevas necesidades, por lo que el acto de buscar se convierte en algo eterno-cíclico, y nos pasamos intentando saciar deseos que a veces ni entendemos.
A los seres superiores les gustan las personas que son más serias, que escriben temas “más objetivos”, los que transmiten noticias o aconteceres diarios, los que publican lo que afea a nuestra hermosa ciudad, “ellos” desean que se dance un poco con la política “democrática” para conseguir favores, impulsan a que se endulce algo que mejor sale con sal; pero si analizamos mejor las circunstancias, empezaríamos con la idea que no cabe vivir en una realidad en donde todo es lo contrario a lo que se dice o se puede ver.
Los políticos llegan al poder con dinero prestado y canjeable para licitaciones futuras, con el paso del tiempo han terminado bajando el telón de cómo es detrás del escenario de los servidores públicos y su ambición negada.
Para qué ser más serio, si todo es un circo y así nos han acostumbrado suavemente, lentamente, seducidos nos han domesticado al espectáculo y lo mezclamos en nuestras relaciones; más nos interesa ver la novelas, ir a algún lugar por la calle o simplemente hacer otra actividad que interesarnos en investigar cómo las autoridades se burlan de nosotros en sus mensajes maquillados de igualdad y beneficio, cuando por lo bajo la tajada del progreso es para sus amigos y como siempre migajas para el pueblo.
Los glamorosos, célebres, instruidos congresistas se insultan cobardemente, atacan a la vida familiar, lo que hace el padre, lo que dice la madre, lo que escriben en el twitter, las fotos que subieron al Facebook, difunden los proyectos de ley de sus opositores en donde vendieron su dignidad, entre otras actitudes que solo acaban enseñando a los hijos de la patria a dirigirnos en solucionar nuestros problemas con el chisme, con el raje, la envidia, la calaña, con emociones tan bajas para un “iluminado” que no permiten la estabilidad de la persona en un sistema que ni siquiera brinda lo básico para superarnos.
En muchos lugares, aún en este siglo avanzado donde todos se alucinan por tener algo de apple, tablet, play station, entre otros, es inconcebible que no nos demos cuenta y seamos ajenos a que en otros lugares hay niños que mueren por la picadura de serpientes, debido a que en los puestos de salud de sus caseríos no hay la medicina que nunca llega y en otros ni hay lugar a donde acudir, comunidades alejadas por los ríos que es nuestra realidad geográfica y nunca se ha intentado llevar verdaderamente la democracia más que regalos para votos futuros, las promesas que dejan solo quedan en mensajes y notas de prensa que nada cambian la desigualdad.
La mayoría de enfermedades como el cáncer, la hipertensión, la ansiedad, la depresión, la anorexia, la bulimia, la agresividad, la pasividad, lo genera el mismo sistema social en el que nos desenvolvemos y no nos damos cuenta y perdemos el tiempo luchando contra nosotros mismos, cuando pudiéramos entendernos y direccionarnos sin generarnos tanto malestar. Los alimentos químicamente manipulados, procesados por máquinas y variaciones que a la larga en un análisis divertidamente sarcástico tienen una profunda maldad, nos quitan años de vida, nos condicionan a seguir en el consumismo, nos envenenan para luego adquirir los medicamentos que aparecen como salvadores creados por las mismas transnacionales, economías que gobiernan el sistema que sigue nuestro país como perrito tras su hueso; los que nos representan nunca avalan a la población, solapan su aprecio, pero lo único que buscan es atrozmente el estatus que trae el dinero.
La padres de familia tienen que trabajar varias horas descuidando a sus hijos, ni siquiera saben cómo funcionan los apegos emocionales y los cuidados psíquicos que se debería tener en cuenta desde el embarazo para poder generar equilibrio emocional en sus engendraciones, todo queda en teorías aburridas, las personas actúan autónomamente basadas en que si así son y que si los quieren deben aceptarlos tal cual, gran error sentimentalista que nos condena, nos condena porque andamos tan distraídos en cosas superfluas que nunca aprendemos a manejar nuestra psiquis que genera nuestra conducta; la autoestima debería permitirnos nuestra realización efectiva en el ámbito económico y espiritual y no está funcionando, decimos que la subjetividad es inservible, que el arte y lo que desea compartir no tiene validez, pero si recordamos desde el comienzo de la historia de nuestra evolución las ideas invisibles han dirigido al humano que sigue errante en su anestesiada terquedad primitiva.
Los padres no consideran que criar a un hijo es trabajo y sacrificio, que es el momento de la oportunidad de reivindicar los sueños frustrados que uno carga, ni se les ocurre proyectar en los hijos un interesante producto que si fuese bien acompañado, direccionado con ejemplos vivos y no con excusas, podrían llegar a trascender.
Para qué ser más serios, pero para qué, si es trise ver las similares y simultáneas noticias que matan o asaltan a personas que ni siquiera tienen la oportunidad de defenderse, horrible así de HORRIBLE como el alma de nuestras autoridades, es ver como manipulan los fondos que podrían llegar a niños que no logran explotar su capacidad de raciocinio por más motivación que reciben, ya que solo pocos de ellos logran salir del estándar buscado por las empresas, mano de obra barata como quiere y le encanta al sistema que exprime y ajusta al que no tienen los contactos y las fichas.
Para qué más seriedad, si solo termina estresando, debilitando y dando vueltas en el mismo círculo. NO hay solución, la corrupción sigue en creciente, la ambición, la avaricia, la vanidad, la discriminación, los malos pensamientos, la envidia, los celos, los vacíos emocionales aumentan cada vez en la identidad inconsciente de la población. Andamos justamente enfocados en sobrevivir, en trabajar, en cumplir con lo que nos encomiendan, en pagar nuestras necesidades, en dar soporte a quienes queremos, que cuando hay algo de tiempo libre solo buscamos espacios para poder descansar, reposar, tranquilizar de la rutina que nos agota, echarnos en la cama por unos minutos y desconectarnos del sistema que nos deja las preguntas sin respuestas, sin satisfacción más que temporal, sacamos de la conciencia nuestro origen natural y se impone delirante recordar de dónde provenimos, ilógico pero aplicado de raíz por generaciones y el resultado es lo que vemos.
Dicen que el poder distorsiona, los que primero despertaron no domaron sus instintos conquistadores, dirigieron y manejaron el progreso a como consideraban y les convenía, manteniendo la pobreza absurda.
Si se perdiera la magia que mueve las cosas, esa magia que algunos lo llaman fe, otros esperanza, otros perseverancia, otros amor, otros gratitud y algunos energía, estaríamos más magullados, la realidad política partidaria es un negocio de cúpulas, la salud es negociazo, la cantidad de muertos, guerras, los conflictos sociales, delincuencia, abortos, las violaciones, los curas pedófilos, la violencia familiar, son sorprendentes e inaceptables para una sociedad que se vanagloria por pertenecer a la globalización en la etapa digital, que al parecer solo nos esta volviendo más fríos al momento de actuar.
La idea de avanzar debe ser compensada con compartir, no imponer, la idea no es demostrar, es aportar, la idea no es censurar, es narrar, si usáramos el internet como una herramienta para el conocimiento estaríamos más enfocados en trascender y no en quejarnos de todo lo negativo que nos pasa, si usáramos los megas para informarnos de lo que somos, de dónde venimos y hacia dónde podríamos ir, llegaríamos mas rápido a cumplir lo que sentimos para lo que nuestra capacidad está destinada.
En verdad, la seriedad es aburrida, la han manipulado tanto creando shows en los mítines, en los programas de televisión que venden figuras sexuales que son aplaudidas por sus emprendimientos y progresos en un sistema al que no todos acceden y genera neurosis, la seriedad ha sido quitada del carácter y muchas veces convertida en juez inquisidor de los que actúan con temor de ser desbancados, por lo que es preferible tomar las cosas de manera más relajada, más divertida a todo lo que pasa en el planeta tierra.
Seguimos en la re-evolución en “Hablemos Claro” por Amazónica de Televisión de lunes a viernes a las 8.00 pm.