Fernando Herman Moberg Tobies
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@FernandoMobergT

 

El ser humano esta corrompido en toda su esencia, lo vemos a cada segundo en todos los espacios y clases sociales, sólo que pasa desapercibido porque hemos encasillado la palabra corrupción al plano político, cuando esa palabra humana es el reflejo de cómo está funcionando toda la sociedad corrompida.

Según las órdenes que vinieron después de la conquista de nuestra raza, la real lengua española impone y dirige nuestros pensamientos y la corrupción en su tercer punto es: Vicio o abuso introducido en las cosas no materialesCorrupción de costumbres, de voces.

Veamos, pasamos el semáforo en rojo, escupimos en el piso, tiramos basura en la calle, damos un regalito para que nos agilicen un trámite, damos coima, copiamos en un examen, mentimos para no aceptar algo que no nos agrada, pagamos para que hagan nuestras responsabilidades, negamos algo en que creemos, copiamos información y presentamos como nuestras ideas, nos colamos en alguna fila, negamos nuestras raíces y realidad, tomamos modas y tendencias ajenas a la cultura del lugar, y si seguimos viendo lo que pasa en la calle, en el trabajo o en los hogares, acertaremos con la definición que nuestras costumbres son corruptas.

Nadie se escapa, ni el rico ni el pobre, sólo que hay diferencias en las mañas y soluciones, los de abajo, es la más fácil de ver, más torpe, evidente, llamativo, pero los de arriba son más sofisticados, más finos, más caletas, más elegantes, no tan directo, pero todos en algún momento se embarran aunque sea un poquito.

Le democracia esta partida, funciona para pocos, para los valientes, para los sobrevivientes, y la mayoría sigue en el sueño de la fe y el amor al pueblo negado por los políticos, obras públicas que terminan siendo inservibles, dinero que se invierte para mantener y no para proyectar, movimientos económicos que siguen siendo gotas para los que menos tienen y que son la mayoría.

Estamos tan corrompidos que hasta las excusas que nos tranquilizan las tenemos de memoria para justificar el esfuerzo que hacemos, aunque sea manchado pero rinde, da, sacia las necesidades impuestas de un sistema que termina loqueando a las personas.

Si todo funcionara a pesar de los escándalos de corrupción política, se debería sentir en la población, como es en el caso de algunos países de Europa y estados de Norte América, tienen cubierto las necesidades básicas de su gente pero igual hay cosas muy malas detrás del escenario, pero acá nada, arrasan con todo, y eso se refleja en los altos índices de delincuencia juvenil, embarazos en adolescentes, consumo de drogas, extorsión, asesinatos, feminicidios, violencia familiar, robos, tráfico de drogas y órganos, trata de personas, entre otros problemas sociales que no permiten que nuestra población sea competente y frenen la línea de servir infelices a otros.

Como nadie ve nuestros pensamientos nos juramos impecables, manejamos bien nuestro discurso y las críticas en las que uno se termina metiendo como ejemplo de lo positivo, pero eso es cuando nos ven, pero si presidentes, congresistas, altos funcionarios de ciertas empresas que co-gobiernan los poderes de un estado están involucrados en actos de corrupción directa, nos queda imaginar como novela dramática los casos en lo que podemos estar involucrados nosotros los simples mortales que nos damos de inocentes, cuando a veces ni casco usamos para no malograr el peinado o por “el calor”, o como cuando doblamos para escapar de una intervención policial, esas costumbres debemos erradicarlas si queremos pasar el siguiente nivel como sociedad, un espacio en donde la democracia no sea literal, sino que se exprese, sienta y funcione, ¿seguirá siendo sólo un sueño o asumiremos el compromiso de  realmente esforzarnos?.

Si hablamos de vicios corruptores, aparecerán automáticamente nuestros argumentos, pero si hacemos caso a un simple dibujo que decía ver más allá de lo evidente vamos a encontrar algo de lógica que olvidamos analizar. El humo de los carros, el aceite que usamos para freír, las comidas procesadas, el agua potable, las ondas magnéticas de los artefactos electrónicos, todo lo que está en la calle, en el ambiente, en la sociedad, termina enfermando y destruyendo a la persona en diferentes escalas y escenarios, por eso intentar censurar algo no es tan maduro, evolucionado, ya que todo termina siendo perjudicial con costo y precio que pre limita las oportunidades.

Pero esto es algo histórico, no ha sido creado por el hombre contemporáneo, la corrupción ha estado presente desde los inicios de nuestra civilización, la iglesia lo pone en evidencia en la manzana de la discordia de adán y eva, los reyes en los estilos de vida usando a la plebe como objetos, la iglesia nuevamente en la inquisición y cruzadas, los emperadores, militares, presidentes, todos los que han guiado de alguna u otra forma, sin contar a los superhéroes y santos incluyendo a Jesús que tuvieron una buena estrategia que termino siendo mal utilizada por las ganas de poder de otros, vemos que siempre el ser humano ha estado rodeado de corrupción.

No es sorprendente por lo que estamos pasando pero si es alarmante, ya que si no frenamos los índices de descontrol las diferencias sociales se harán más estrictas, el estrés seguirá vigente en la población y los pobres seguirán sirviendo a los ricos.

Nuestro compromiso para mejorar debe ser leal y firme, cuando nos ven y cuando estamos solos, por encima de las necesidades debemos intentar ser consistentes, a pesar de los defectos que deben ser mantenidos sin que obstruyan el progreso ascendente, debemos avanzar a pesar del cansancio, a pesar de todo sacrificio.

Ojala que los ejemplos diarios de corrupción social y política disminuyan, ejemplos que son modelos para los futuros ciudadanos que consideran normal ciertas faltas y delitos repetitivos.

Por eso es importante re-evolucionar nuestros pensamientos y esquemas psicológicos, darnos el valor que merecemos a largo plazo y respetar valorando nuestro proceso a su propio ritmo, aportar y compartir el conocimiento para que todos puedan acceder a la verdadera trascendencia, y darle valor al hombre amazónico, ya que el petróleo se acaba, la selva se sigue deforestando, el cambio climático es más impactante y la corrupción avanza, entonces ¿a dónde vamos a llegar como sociedad?.