• Papa Francisco pide detener la Tercera Guerra Mundial por partes:

Suenan nuevamente los tambores de la gran guerra mundial. Estados Unidos de Norteamérica, en la nueva era de Donald Trump, decidió intervenir directamente en la complicada guerra del caliente Medio Oriente. La matanza con gas sarín en un hospital sirio, en donde las víctimas fueron en su mayoría niños inocentes, despertó la “indignación” del presidente norteamericano y decidió enviar presurosamente sus tropas y portaaviones para “castigar y enseñar” al gobierno sirio pro-ruso de Bashar al Asad, de qué manera “eficaz” se debe combatir al terrorismo.
Las acciones de guerra del Estado Islámico (EI), son actualmente el pretexto perfecto para que Estados Unidos, se arrogue el derecho de “salvar” a la humanidad del terrorismo internacional promovido por el EI y de pasada derrocar a los presidentes de países opositores a las recetas de la casa Blanca. El Estado Islámico grupo sanguinario y despiadado, viene creando zozobra en el mundo entero, por sus actos terroristas perpetrados en los países amigos de Estados Unidos como Francia, Alemania, Gran Bretaña y tantos otros aliados, que ven morir a sus ciudadanos, especialmente niños, bajo acciones suicidas.
En el caso de Siria, que no es un país “amigo” de estados Unidos, por tener un presidente que no responde a sus recetas y mandatos políticos (Bashar al Asad es más afín a la Rusia de Vladimir Putín), el EI, ha logrado desde el año 2014 en que inició sus acciones, la conquista de importantes ciudades y lugares estratégicos que le están permitiendo crear un estado con territorio propio. El presidente sirio, enfrenta a este grupo terrorista con sus propias fuerzas armadas y también con la ayuda militar del gobierno de Rusia. En la era Obama, la Casa Blanca solo intervenía indirectamente para no complicar el fuego cruzado, pues existen grupos opositores al presidente sirio, que andan también armados para derrocarlo y siempre hubo la sospecha de estar financiados por Estados Unidos.
Ahora, en la era de Donald Trump, el nuevo presidente intenta proyectar una imagen de mayor decisión frente al problema del terrorismo internacional, ejecutando su radical plan de exterminar de la faz de la tierra a los yihadistas del Estado Islámico, un grupo fundamentalista rebelde que, en nombre de Ala, el Dios musulmán, siembra acciones de terror en el mundo, como lo hacía Al Qaeda de Bin Laden en el pasado (recordemos lo de las torres gemelas).
El Estado Islámico sueña con formar un califato (territorio, estado propio) invadiendo, conquistando, “recuperando” ciudades y poblados pertenecientes a países árabes como Siria, Irak, Afganistan, etc., en donde sus gobiernos actuales, son títeres de los intereses de países extranjeros como Estados Unidos o Rusia. Desde ese estado propio, el EI intenta liderar una cruzada de guerra para eliminar al engendro del mal, Estados Unidos, y a sus aliados que andan metiendo sus narices en el Medio Oriente, en donde sus áridos desiertos esconden codiciadas riquezas de gas y petróleo.
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) del siglo pasado, nos enseñó que cuando los nacionalismos se encienden, cada país busca siempre imponerse al otro. La Alemania de Adolfo Hitler, por ejemplo, intentó reinar como nuevo amo del mundo, pero perdió la guerra y cedió su trono a Estados Unidos y a sus aliados europeos. Ahora, nuevamente los nacionalismos populistas han vuelto y rondan por toda la vieja Europa, logrando que gane el ‘Brexit’ en la Gran Bretaña.
En las últimas elecciones de Estados Unidos, increíblemente se impuso un candidato que ofreció en campaña, la construcción de un muro en la frontera con México. Ahora vemos, que el acuerdo de crear la ONU para vivir civilizadamente sin guerras, está siendo tirada al tacho por la acción de ciertos países y sus economías sustentadas en buscar nacionalismos cerrados y hegemonía en el mundo. La experiencia de la poderosa Alemania de Hitler que terminó derrotada, no les inmuta.
Acabo de leer en la prensa internacional, las amenazas de Kim Yong-un, líder comunista norcoreano, de responder con utilización de poderosas bombas atómicas intercontinentales a la provocación de Estados Unidos, cuyos portaaviones rondan amenazantes por el mar de Japón. Acabo también de ver, la temible foto de la “madre” de las bombas no atómicas (la MOAB) utilizada por Estados Unidos el Jueves Santo en Afganistán. Y como en un catálogo de la muerte y del tráfico de armas, circula en internet la foto apocalíptica de una bomba rusa más poderosa que la madre, bautizada como “el padre de todas las bombas” (la AVBPM).
El papa Francisco, pidió en la misa por Domingo de Resurrección, que los lideres implicados en este verdadero fuego cruzado, especialmente en Siria, dejen de promover una nueva gran guerra que normalmente mata a civiles y a niños inocentes. Este fin de semana pasada, por ejemplo, una furgoneta bomba, mató a más de 100 civiles sirios que huían de la absurda guerra.
Pedimos al Señor Resucitado, Cristo Jesús, príncipe de la paz, que en este Tiempo de Pascua. mueva los corazones de los hombres de buena voluntad para evitar un holocausto humano más, una guerra fratricida más, una irracionalidad política internacional más, y nos guie por las sendas de la paz y la hermandad entre los países.
¡Que el Dios de la vida nos libre de la tercera guerra mundial por partes! Shalom. Amén.