• Expresa psicólogo Carlos Paz, referente a los problemas mentales que aquejan a muchos.

Difícil controlar la mente. Difícil mantenerse ecuánime cuando los factores externos o internos nos involucran en hechos que necesitan de un equilibrio milimétrico para no caer en el laberinto de la locura o en el no retorno a la lucidez con la que nacemos. Sobre la fragilidad mental de los humanos se consultó al Psicólogo Carlos Paz, y esto fue lo que dijo.
“El diálogo es importante entre los actores involucrados para luego evaluar los aspectos negativos y así poder fortalecer la información valiosa para concluir en la educación del grupo familiar. No se debe pasar desapercibido ni un solo bajón en el estado de ánimo y tampoco de aislamiento en las personas.
Finalmente, eso conlleva a instalarse un cuadro depresivo que de primera instancia debe tener un tratamiento medicamentoso para luego trabajar con la persona afectada y el grupo familiar a fin que entienda la enfermedad y brinde el soporte emocional que necesita una persona con depresión”, apuntó Paz.
Alguna gente cuando le aconsejan ver a un psicólogo se siente ofendida, otros piensan que les dicen locos ¿por qué hay esa negativa a un tratamiento de la psiquis?
-Las cosas cambian de a pocos. El ser humano tiene libertad para decidir a su libre albedrío y velar por su salud, parte de ellos es la salud mental. La salud mental tendría que verse como se ve el VIH, la malaria, dengue etc. Pero aún hay resistencia en las personas, en el grupo familiar. Se aferran a mensajes o frases traídas de los cabellos o del siglo pasado como: “estás loco, acaso yo estoy loco, no voy a ir”, dicen.
Justamente los profesionales de la salud estamos ahí porque existe la problemática y todos sabemos que sí existe, y que ya deberíamos romper esos prejuicios y dar el salto cualitativo para velar por nuestra salud mental que es parte de nuestra salud integral.
De otro lado ¿qué opina del indulto a Fujimori?
-Personalmente ha sido una decepción por las características y formas en que se ha dado. Es un reo acusado de lesa humanidad, cuestionado a nivel nacional e internacional. El tratamiento dado no ha sido el mejor, no habido transparencia.
Los políticos están contaminados, han perdido la poca credibilidad que tenían y hay una pugna lastimosa entre los dos poderes del Estado. Si no hay rectificación o un mea culpa, la situación se puede complicar y afectar la salud mental de muchos y la parte social. Si no solucionan los vamos a ver enfrentados.