Cada año que pasa aumenta la participación de devotos en las actividades religiosas por el Mes Morado. Y el lunes por la noche fue multitudinario el acompañamiento por parte de los fieles católicos en la procesión del Señor de Los Milagros, fue el último recorrido, antes ya había ocurrido por otros sectores de la ciudad, donde también hubo grandes concurrencias.

Es por eso que llama la atención que mientras más fieles cristianos nos volvemos, en el sentido de participar en las actividades que la Iglesia programa, contradictoriamente más situaciones vinculadas a los antivalores se presentan en nuestras familias, comunidad, región y país; en otros lugares de la nación, también las muestras de recogimiento espiritual fueron masivas.

La lógica nos llevaría a pensar que tendríamos que ser una sociedad con valores por lo menos en el 70% de nuestras acciones en la vida diaria, en la casa, en la oficina, en las organizaciones sociales, políticas y hasta religiosas, pero eso no se refleja. Empezando por quienes nos gobiernan que deben ser un ejemplo de vida, de decencia, de solidaridad, y de esforzarse por hacer que la transparencia de sus acciones reviertan la confianza de la población.

Hemos visto en la procesión del también llamado Cristo Moreno, rostros compungidos, suplicantes, esperanzadores, se celebraba la FE quizás pensando en un Dios que ante nuestras carencias nos solucionará los problemas, y que ante los problemas de salud aparece como un médico en lo más profundo de nuestro ser.

Es nuestro Salvador, en este caso del Cristo de Pachacamilla se ajusta a la palabra milagro. Nosotros esperamos se nos haga el milagro con nuestros ruegos, para ello ofrendamos nuestro cansancio, avanzamos sudorosos en medio de la multitud, no importa la sed, el dolor de los pies, de las piernas, ahí vamos con las súplicas para solucionar nuestros problemas.

Nos atrevemos a pensar que El Señor de Los Milagros debe estar muy enojado con nosotros, y esto lo deducimos porque muy pocas veces hablamos de lo que implica nuestro compromiso con la FE que se tiene que transformar en acción. Y volvemos a una parte del inicio cuando señalamos que nuestra devoción para que tenga coherencia, se debe reflejar en nuestros actos, revisemos los 10 Mandamientos y autoevaluémonos. Seguir la procesión está bien, pedir ayuda está bien, enumerar nuestros actos positivos y desde ya tenerlos en cuenta, también es bueno.