Sobre todo en las actividades dónde más deben estar presentes los gobiernos de turno. En este caso, mucho más el gobierno regional de Loreto a través de la dirección regional de la Producción que debería coadyuvar de manera definitiva a que los pescadores artesanales cuenten con infraestructura adecuada para conseguir, conservar y vender los pescados logrados después de largas faenas en los ríos de la Amazonía.

Lastimeras las declaraciones de un integrante de la asociación de pescadores artesanales de Loreto GREPALI, quien cuenta que desde el año 2002 (hace 10 años) vienen esperando que les construyan  un desembarcadero definitivo y  adecuado, sin que hasta la fecha nadie les haya respondido nada, por lo que hicieron llegar un documento al presidente Ollanta Moisés Humala Tasso, en su última visita a Iquitos.

Hace años sin ningún tipo de consideración y respeto a su noble y arriesgada labor, las autoridades de ese entonces, les trajeron una parte de lo que había sido un embarcadero en Matarani (Arequipa). “Al ser instalado en Iquitos producía hielo de baja calidad en 40 horas y no en lo que se estima de 13 horas, consumiendo gran cantidad de energía eléctrica. Igualmente la cámara frigorífica que instalaron fue la tolva de un camión isotérmico deteriorado y que no reunía las condiciones adecuadas”, precisa el pescador artesanal. Como siempre entregándoles “gato por liebre”.

Discriminan a la Selva y a su buen grupo de pescadores artesanales porque ya se conoce que en la Costa dentro de poco se construirán 05 embarcaderos pesqueros definitivos. Acá nada porque quizá FONDEPEZ no ha cumplido la promesa de realizar los estudios definitivos para dicho proyecto que aliviaría y dignificaría enormemente la tarea noble de los pescadores artesanales que son quienes hacen llegar los pescados a las casas y restaurantes de la ciudad que luego son convertidos en deliciosos potajes.

Ojalá y dentro de poco ya sea a través del gobierno central o regional el grupo humano que hace posible el consumo de pescado en la región, pueda contar con un embarcadero digno de denominarse así, es decir, que cuente con todas las herramientas necesarias que les facilite y mejore las condiciones en que desarrollan su proceso laboral.