Por Oscar Olavarría
¿Cómo ves el proceso electoral?
Es la demostración de la falta de madurez cívica. La sola presentación de trece listas revela el caos político. Estamos muy lejos de experimentar la democracia en su verdadera acepción. Los partidos están destruidos y cualquier aventurero pretende dirigir el país.

¿Cuál es para ti el principal problema que debe afrontar el próximo gobierno?
Indudablemente la corrupción y la impunidad institucionalizadas que no son problemas nuevos pero que vienen agravados desde la nefasta autocracia de Fujimori que vendió el país, que enajenó 228 empresas públicas a precio vil, por un monto de 9 mil millones de dólares pero sólo ingresaron al Tesoron 6,999 millones. Fujimori fue el que por intermedio de su socio Montesinos compró a políticos tránsfugas y utilizó el aparto del Estado para su provecho personal.

¿Cómo crees que los peruanos debemos votar?
En el país se hallan acumulados muchos problemas sociales insolutos y una corrupción creciente. Por eso el Perú necesita cambio del sistema, del modelo económico y político, en el que si bien la economía crece, pero crece también la pobreza y se ensancha la brecha entre los más ricos y los muy pobres.

¿Cómo analizarías a los candidatos?
Me voy a referir sólo a los más voceados: Castañeda no tiene nada qué hacer, es un improvisado y además negociante de las obras públicas inconclusas que ha llevado a cabo en Lima. Toledo ya gobernó y está perdiendo adeptos debido a sus exabruptos y falta de claridad en sus propuestas. Kuczinsky ha crecido debido a la debilidad de los dos primeros aunque se le achaca su origen mercantilista, es un candidato de la derecha. Ollanta mantiene su votación y parece que va creciendo porque, al fin de cuentas representa a los cambios que necesita el país.

Veo que no has mencionado a la Keiko Fujimori?
Es que no merece mención alguna una persona improvisada y aventurera que el único título que ostenta es ser hija del dictador Fujimori, del que firmó el baldón llamado Tratado de Paz por el que se pretende entregar Iquitos al dominio ecuatoriano. No hay que olvidar que aún están pendientes de ejecución los dos enclaves económico frente a Saramiriza y Pijuayal, verdaderas amenazas contra la soberanía de Loreto.

Tampoco debe olvidarse que la colectividad de Iquitos no le permitió a Fujimori que ingresara a Loreto a poco de la firma del llamado Tratado. Sería trágico que la hija del enemigo de Loreto tuviera siquiera un voto en Loreto.

Algo más que agregar?
El Perú y particularmente Loreto necesitan cambios urgentes antes de que se acabe con exterminar sus recursos. El cáncer que corroe es la corrupción. El país está siendo enajenado y esta política debe parar. La venta y entrega del país comenzó con Fujimori y ha continuado con el actual gobierno que se ha entregado a los intereses foráneos. El país necesita nacionalizarse, es decir, defender lo suyo y propiciar que sus riquezas reviertan a favor de los millones de pobres del país.