-Jovencita tenía doce años cuando salió de su comunidad para venirse a Iquitos a trabajar para salir adelante

Salió de la localidad de Yanamono-distrito de Indiana a los 12 años y nunca más la volvieron a ver; sin embargo, mantenía comunicación con su progenitora a través del teléfono y hace dos meses no supieron nada de su paradero. Dany Marielyth Reátegui Tamayo (18) se encontraba trabajando como empleada del hogar en la casa de la familia García García ubicada en el pasaje Paino D-23.Foto encuentra 2

Damisela Tamayo Chávez (37), como no tenía conocimiento en dónde se encontraba su hija,    vino a la ciudad y empezó con la búsqueda, tocó de puerta en puerta, pero no había repuesta positiva, hasta que fue a través de una llamada telefónica que la desesperada madre supo dónde se encontraba, por  lo que inmediatamente fue en su búsqueda, “salió muy pequeña de mi casa, un familiar la trajo a Iquitos para que le ayude en su hogar, solo nos comunicábamos por teléfono, pero hace más de un mes no supe nada de ella, así que vine junto con sus hermanas a Iquitos y gracias a Dios y a la persona que llamó la encontré”, sostuvo.

La progenitora fue hasta el pasaje Paíno y  al ver a su hija fue corriendo hacia ella, la abrazó y ambas rompieron en llanto. Sin embargo, por propias palabras de Marielyth se supo que ella era maltratada laboralmente en las anteriores casas donde laboraba, incluso haciéndola trabajar gratis.

Por su parte, los familiares señalaron  que no había problema con Dany y fueron ellos  quienes la rescataron de personas inescrupulosas, “no tenemos problemas con ella, siempre se ha portado y se porta bien, no la discriminamos, e incluso nos contó lo que le había pasado y de los maltratos de la cual fue víctima, pero si ahora ella se quiere regresar a su casa, no lo vamos a impedir, pero si es una buena chica”, sostuvieron

La decisión de quedarse en Iquitos o regresar a su localidad es responsabilidad  de Dany Reátegui Tamayo. Pero ahora solo hay tiempo  de  abrazar a su progenitora a quien no veía hace 6 largos años. (C. Ampuero)