Quien duda que Loreto es una región grande pero difícil de interconectar. Según estadísticas, tenemos una población de 1 persona por cada Kilómetro de su extensión. Las únicas vías que conectan son los ríos, pero estos tienen caprichosos cursos que van y regresan, demorando el viaje en muchos días. Para ejemplo basta poner que el viaje desde Angamos en el Putumayo hasta Iquitos, por río, demora una semana, mientras que en helicóptero la travesía dura apenas 45 minutos.

Trasladarse de uno a otro pueblo en Loreto, es muy difícil, tedioso y demorado. Un caso es la provincia del Datem del Marañón, donde tienen sus raíces muchas naciones indígenas, que por la no existencia de vías de interconexión, no pueden salir a los mercados grandes con sus productos agrícolas y pecuarios.

Es más, esos pueblos no cuentan con servicios básicos de salud, con centros médicos eficientemente equipados para atender casos de riesgo como que se dan por mordeduras de serpientes, abaleamiento por armadillos que son las trampas artesanales que se utiliza para cazar animales en el bosque y claro, por enfermedades propias de la zona del trópico húmedo.

La educación, por otra parte, no tiene los mínimos estándares de calidad en un medio donde los maestros bilingües deberían tener gran protagonismo en la instrucción de los niños y jóvenes.

Esa realidad, ha venido a ver la Mesa Directiva del Congreso de la República encabezada por su presidente, Víctor Isla Rojas, así como también por  la vicepresidenta de la república y congresista Marisol Espinoza. La presencia de tan altas autoridades en San Lorenzo, capital de la provincia del Datem del Marañón, debe dar buenos frutos para sus habitantes, que como peruanos que son, tienen derecho a gozar de las atenciones del Estado, que por muchos años los ha tenido olvidados, esperamos que solo hasta hoy.