• Realizan acciones previas a la demolición del Hospital Iquitos
  • Dará paso a la atención en salud con moderna infraestructura e implementación. 

Cuando algo se rompe y se le recompone sobre su base con mejores cimientos, es como prolongar la vida de lo que alguna vez tuvo lo mejor para nosotros. Ese es el sentimiento que nos embargó al recorrer los pasillos del hospital Apoyo Iquitos.
Y lo hicimos con dificultad por los restos de madera deteriorada que se acumuló, mientras pudimos observar cimientos de arena y cemento casi intactas que resistiendo al tiempo se mantuvieron firmes y todavía lo hacen hasta el día que termine la demolición.
Y sin haber estado en el lugar, como sí trabajadores durante siete décadas por determinadas cantidades de años, hemos sentido la nostalgia de ser parte de este adiós a una infraestructura casi centenaria en donde miles nacieron y donde otros miles acudimos para atendernos de alguna dolencia.
En nuestro limitado conocimiento de arquitectura e ingeniería nos preguntábamos mientras con temor a que nos caiga un trozo de madera del techo que se estaba avanzando con desarmarlo, nos decíamos y por qué no se diseñó el nuevo hospital rescatando parte del diseño que le dio nacimiento.
Tal vez existan razones técnicas de construcción, pero podrían haber sido las mismas razones que defiendan el rescate de la fachada, que es el sello que marca la historia de un pueblo. Mientras en muchos lugares del mundo sea o no declarado patrimonio una edificación, se le reconoce su valor histórico y se trata de preservarlo, acá todavía nos falta tener en cuenta esas valoraciones.
Es probable que quienes hayan tenido a su cargo el diseño no hayan tenido en cuenta estos alcances, probablemente porque no se ha realizado una consulta a los entes calificados para verter una opinión al respecto. Es por ello importante la socialización y especie de consulta de los proyectos públicos, porque contribuirán a un desarrollo más acertado como ciudad.
Los 70 y tantos años del Hospital Apoyo Iquitos quedarán en el olvido con el paso del tiempo, y con la nueva edificación se empezará a escribir otra etapa, quizás por ello vimos a varios trabajadores de muchos años de servicio llorar intensamente, como si se les despojara de la memoria de gran parte de sus vidas. Vendrán otros tiempos y se espera sean mejores para honrar un pasado vivido. (Diana LM.)