• Polémica en torno a la pregunta 26 del Censo Nacional de ayer domingo:

Un video que se hizo viral en las redes sociales, despertó un apasionante debate sobre la identidad religiosa de los peruanos. Bajo el lema “Sincérate” el video de apenas 44 segundos, presenta escenas de un supuesto encuestador con los chalecos y logos del INEI que se acerca a las viviendas como promocionando el conteo; de pronto, una joven encuestada da indicaciones de cómo se debe responder “correctamente” la pregunta número 26: ¿Cuál es su religión?
En el video, la joven fundamenta: «Si no eres practicante de la religión católica, no vas a Misa y estás en desacuerdo con muchas de las opiniones del Cardenal Juan Luis Cipriani, entonces no eres católico. Por lo tanto, en este censo no le digas a tu encuestador que lo eres, sino solo cristiano o de otra confesión, cerciorándote que marque la opción “otra”».
Como es evidente, el video creó cierto desconcierto en ciertos sectores de peruanos que nos identificamos con el catolicismo pero que tenemos ciertas discrepancias con algunos líderes religiosos, en este caso, con el cardenal Juan Luis Cipriani. El cardenal, ya casi en la edad de jubilarse, nunca pudo ser presidente de la Conferencia Episcopal del Perú, por serias discrepancias con el colegiado de obispos del Perú, no por ello, un obispo como monseñor Luis Bambarén, deja de ser católico.
Pero el video va más allá, y trata no solo de capitalizar el rechazo popular hacia el cardenal, sino que trata de confundir a los católicos no practicantes. Efectivamente, un católico que no va a misa por lo menos los domingos, significa que algo está pasando con su práctica religiosa. Claro, un católico o cualquier otro creyente de cualquier confesión cristiana, debe mostrar un mínimo de actitudes cristianas en su vida y también un compromiso de fe y no solo ir a misa, rezar veinte avemarías, asistir a una procesión o bañarse con agua bendita.
La fe sin obras, la fe sin gestos concretos de compromiso con el mundo, es una fe estéril. El cuestionamiento social a esa actitud de fe, por decirlo alienante, es uno de los puntos que la ciudadanía rechaza, porque un creyente que solo va a vivir encerrado en sus cultos mientras la humanidad se desangra en la violencia y se destruye en la corrupción, no ayuda en nada a la mejora del mundo y se vuelve una religión pro sistema, que, con su silencio, avala el orden establecido y abandona el mundo a su suerte.
El otro extremo es un catolicismo muy metido en el mundo, pero no para predicar la Buena Noticia de Jesús, sino, para avalar con homilías, pronunciamientos, marchas y acciones proselitistas la defensa de ciertas ideologías disfrazadas de doctrina católica. Defender el derecho del niño no nacido, por ejemplo, pero encubrir la pedofilia clerical, es uno de los casos más anticristianos. Rechazar la eutanasia, por poner otro ejemplo, pero ningún pronunciamiento a favor de los condenados a muerte víctimas de la contaminación petrolera, es otra contradicción religiosa.
Dentro de un mes, el INEI, dará los resultados de este Censo y sabremos estadísticamente si es que el mapa religioso del Perú ha cambiado. Si el catolicismo aún predomina como práctica religiosa y como proyecto de vida en los peruanos, habrá que respetar ese carácter profundamente religioso de nuestro ser peruano. Si es lo contrario, como lo desea burdamente el video del colectivo “Sincérate”, habrá que autoevaluar con honestidad el ser y hacer católico.
El protestantismo evangelista, sin lugar a dudas, está mejorando en sus porcentajes en cada censo que se da en el país. En los dos últimos, 1993 y 2007 por ejemplo, los peruanos se han identificado con más fuerza con este grupo religioso: De 5,4 % (Censo 1993) pasaron a 11,5 % (Censo 2007), incrementando sus fieles en más del 100%. Veremos los resultados en este nuevo Censo 2017, si es que esa tendencia de crecimiento se ha mantenido o ha aumentado, como tal parece.
En esos últimos conteos, el catolicismo ha disminuido considerablemente. De 90,3 % (Censo 1993) cayó considerablemente a 82,3% (Censo 2007). Veremos los resultados en este nuevo conteo si es que el catolicismo ha mejorado su performance, gracias al Efecto Francisco, o ha mantenido su caída numérica.
Volviendo al video de marras, es importante aclarar que detrás de estas promociones, hay un lobby anticlerical que busca desprestigiar a la Iglesia Católica en especial a su jerarquía, para quitar supuestamente un gran poder político que tiene el catolicismo en el Perú. Que el censo arroje, por decir, una disminución estrepitosa del mundo católico y un aumento importante de la grey evangélica, se justificaría entonces, que el curso de religión pase a manos de estos grupos protestantes.
Que el catolicismo pierda poder en las cifras numéricas, podría influir en ciertas decisiones de políticas públicas, como, por ejemplo, anular el Concordato del Estado Peruano con el Estado Vaticano sobre la importancia cultural e histórica del catolicismo y quitar ciertos “privilegios” a la Iglesia Católica.
Que el Cristo de Pachacamilla, nos haga el milagro de renovar la fuerza espiritual de los peruanos para expresar un mayor compromiso con la justicia, la paz y el amor con nuestra querida patria, y que el bienestar espiritual sea el mayor indicador de bienestar integral para afrontar los retos de un Perú unido camino al Bicentenario.
Cristo Morado, haznos el milagro de superar nuestras pequeñeces confesionales para unir a todos los peruanos en la construcción de un país más democrático y tolerante con todas las diversidades. Amén.