<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Diario de Noticias y Actualidad de Loreto - Iquitos - Ucayali - Requena - Datem del Marañon - Mariscal Ramon Castilla - Alto Amazonas - Loreto - Maynas - El Diario Judicial de Loreto &#187; JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO</title>
	<atom:link href="http://diariolaregion.com/web/category/noticias/columnistas/jose-alvarez-alonso/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://diariolaregion.com/web</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Feb 2012 06:01:43 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>SUCUSARI</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/02/07/sucusari/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/02/07/sucusari/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 06:10:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[SUCUSARI]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=70762</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso El paisaje quita el aliento: copas de árboles hasta que se pierden de vista en el horizonte, algunos en flor, mientras que orquídeas y bromelias adornan las copas más cercanas; una pareja de tucanes se desgañita desde una copa cercana; por el otro lado, una enorme bandada de oropéndolas (bocholochos) va [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>El paisaje quita el aliento: copas de árboles hasta que se pierden de vista en el horizonte, algunos en flor, mientras que orquídeas y bromelias adornan las copas más cercanas; una pareja de tucanes se desgañita desde una copa cercana; por el otro lado, una enorme bandada de oropéndolas (bocholochos) va de copa en copa buscando flores y frutos maduros, y una familia de &#8216;siete colores&#8217; (tangaras del paraíso) adorna cual broches de joyas azules, rojas y verdes un árbol cercano… Un atardecer o, mejor aún, un amanecer amazónico disfrutado a 35 metros de altura, desde las copas de los árboles en el puente colgante del Sucusari de Explorama, es uno de esos espectáculos que uno no puede perderse en esta vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este puente colgante (del &#8220;canopy walk way&#8221; como le dicen los gringos) fue el primero de su clase en Suramérica, y sigue siendo espectacular con sus 600 metros de longitud y 14 plataformas en las copas de árboles emergentes. Desde su construcción a principios de los años 90 (gracias a un convenio entre la ONG ACEER y la empresa turística Explorama), decenas de miles de personas han disfrutado de las espectaculares vistas del bosque amazónico desde las copas de los árboles. Animales y plantas que sólo atisbamos a ver en la lejanía desde el suelo del bosque, aquí pueden ser observados a pocos metros de distancia. En particular atraen las vistosas aves de dosel, incluyendo tangaras, tucanes, oropéndolas y colibríes, que en las copas muestran una especial mansedumbre con el ser humano, ya que aquí no llegan los depredadores terrestres…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, algo llama la atención en esta maravilla turística del Sucusari: no se ven animales grandes. Ni un mono (salvo los ubicuos pichicos en la orilla de la quebrada), ni un guacamayo, ni un paujil… Le pregunto a Lucio, uno de los más experimentados de Explorama y quizás el mejor guía de aves de Loreto, conocido por haber trabajado con el legendario Ted Parker: hace más de 20 años que no ve en la zona un paujil, un choro o un mono negro, medice, fueron cazados hasta el exterminio… Los cazadores fueron principalmente los madereros que asolaron ésta y todas las quebradas accesibles de Loreto en los pasados 20 ó 30 años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿No hubo forma de prevenir esta masacre, teniendo en cuenta que esta zona tiene tanto valor para el turismo, y ha atraído a cientos de miles de turistas en las últimas décadas, generando decenas de puestos de trabajo permanentes y millones de dólares en divisas? Y ahí viene la cuestión: Explorama ahora posee una concesión turística de unas 2,000 ha, las que obviamente no son suficientes para mantener una población viable de cualquiera de los animales grandes amazónicos. Lo ideal es que se hubiese promovido la creación en toda la quebrada de una reserva suficientemente grande para proteger un recurso tan valioso y con tanta capacidad de generar riqueza. Jaime Acevedo, actual socio de Explorama, me asegura que sí se hicieron esfuerzos por preservar el área, pero otros me dicen que no fueron suficientes, y no contaron con un actor clave: las comunidades indígenas que habitan la zona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Peter Jenson, el desaparecido fundador y original propietario de Explorama, fundó la empresa hace casi medio siglo, cuando sólo existían en Loreto tres reservas pesqueras (Pacaya, Mazán y Rimachi). Si el gringo hubiese tenido la visión de trabajar en alianza con la comunidad nativa de Orejones, vecina del albergue de Explorama, otro gallo cantaría hoy en estos bosques: podrían haber promovido la creación de una reserva comunal, contigua a la reserva turística, y la quebrada Sucusari podría haber sido salvada del saqueo. Los indígenas Maijuna de esta comunidad, con algo de apoyo, podrían haber conservado mejor su cultura, su idioma y sus costumbres tradicionales, que han estado a punto de perderse en la última generación, y podrían haberse involucrado productivamente en la actividad turística. Lamentablemente, según me cuentan algunos que lo conocieron,  el norteamericano siempre tuvo un gran recelo contra los indígenas, a los que calificaba sin escrúpulos de &#8220;salvajes&#8221;, y no quiso trabajar con ellos, ni siquiera contratar empleados de la comunidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Qué visión tan errada. Los Maijuna son el pueblo más amable, hospitalario y pacífico de la Amazonía. Don Sheba, uno de los líderes Maijuna de la vecina comunidad de Orejones, nos habla del saqueo provocado por los madereros: &#8220;Todo acabaron, la maderas finas, los animales, el pescado, hasta las ranas se comían… Nosotros nos quedamos sin nada, de hambre y más pobres que antes. Los madereros lo único que han traído es atraso. Pero desde hace tres años estamos cuidando la quebrada, y los animales están volviendo. Ya se vuelven a ver huanganas, sajinos, monos cerca de la comunidad, también el pescado está aumentando, ahora nuestros niños comen mejor…&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La comunidad de Orejones, junto con las otras tres comunidades del pueblo Maijuna (San Pablo de Totolla, en el río Algodón, y Nueva Vida y Puerto Huamán, en Yanayacu) ha impulsado la creación del Área de Conservación Regional Maijunas, de unas 391,000 ha, aprobada formalmente por el Consejo Regional de Loreto el pasado 4 de febrero. Las comunidades están trabajando con apoyo del Programa de Conservación, Gestión y Uso Sostenible de la Biodiversidad de la Región Loreto (PROCREL) en alianza con el IIAP y la ONG Naturaleza y Cultura Internacional en la gestión del área, con el enfoque de &#8220;conservación productiva&#8221;, que tan buenos resultados ha dado en el Tahuayo. Con algunas actividades productivas en marcha (manejo y comercialización de aguaje certificado, artesanías, apicultura, turismo) y la recuperación de los recursos pesqueros y de fauna, los Maijuna tienen buenas perspectivas de mejorar su calidad de vida en los próximos años, al tiempo que conservan la megabiodiversidad de sus bosques.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las cenizas de Peter Jenson fueron esparcidas, siguiendo su última voluntad, desde la copa del árbol más alto en el puente colgante de Sucusari. Estoy seguro que su tunchi, que a decir de algunos guías se pasea por allí, disfrutará en un próximo futuro del retorno a este bosque que tanto amó de los animales que hoy faltan, y que poco a poco están recuperando sus antiguos territorios gracias a los celosos guardianes del ACR, los Maijuna. Una nueva visión se está imponiendo en los actuales dueños de Explorama y se avizoran fructíferas alianzas con los Maijuna, que sin duda beneficiarán tanto al negocio del turismo como a la biodiversidad y a los indígenas que viven de ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/02/07/sucusari/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>AMADEO</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/02/03/amadeo/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/02/03/amadeo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 06:06:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[AMADEO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=70392</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Amadeo García, el último de los Taushiros, ha estado estos días en mi casa. Ha bajado de Intuto, en el alto Tigre, donde vive desde hace años, para tratar de comunicarse con una hija que vive en Puerto Rico. Allí la llevó cuando era niña una misionera del ILV (Instituto Lingüístico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Amadeo García, el último de los Taushiros, ha estado estos días en mi casa. Ha bajado de Intuto, en el alto Tigre, donde vive desde hace años, para tratar de comunicarse con una hija que vive en Puerto Rico. Allí la llevó cuando era niña una misionera del ILV (Instituto Lingüístico de Vernao) hace más de 25 años,  junto con los otros dos hijos de Amadeo. Los hijos volvieron al Perú, uno vive en Lima, y otro en Trompeteros. Ninguno de ellos habla el idioma Taushiro ni han querido reconocerse como tales, y ninguno quiere volver a la tierra de sus antepasados. Le pregunto a Amadeo por ellos; me dice que no le llaman ni le envían alguna ayuda, salvo su hija, que vino a verlo en el 2002 desde Puerto Rico&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La historia de Amadeo es un epítome del drama de los indígenas amazónicos (verla completa en http://www.servindi.org/actualidad/5004). Los Taushiro habitaron por miles de años los bosques interfluviales entre los ríos Tigre y Corrientes, en el noroeste de Loreto. Con los madereros culminó el declive iniciado probablemente en la época del caucho. Éste es uno de los 28 pueblos indígenas de Loreto. Entre 1950 y 2000 se han extinguido nueve pueblos indígenas de la Amazonía peruana  (Andoque, Panobo, Shetebo, Angotero, Omagua, Andoa, Aguano, Cholón y Munichi, y de los 42 restantes, 18 están en peligro de extinción por tener menos de 225 personas. De los Resígaro, en Loreto, quedan tres ancianos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Amadeo no se siente a gusto en la ciudad, come poco y le sienta mal la comida. Observo su cara, quemada por el sol y por los años. Ciertamente tiene un ceño mucho más sombrío que cuando lo conocí, hace unos 27 años; parece como si ilustrase el otoño de una raza, de una cultura milenaria. Cuando no está en su cuarto se pasa horas mirando al vacío en el jardín; me lo imagino pensando en quién sabe qué recuerdos de su pueblo.  Intento conversar con él, pero es parco en palabras. Sólo se anima a hablar y se iluminan sus ojos cuando le pregunto sobre la selva; me cuenta cómo aprendió a cazar con su padre, a hacer trampas para venados, sajinos y huanganas. Me explica cómo preparaba las trampas de los Taushiro: cavando un hueco de dos metros de profundidad, con una herramienta tipo tacarpo, hecha del tronco del pijuayo. &#8220;Un día se emplea en cavar una, buena chamba&#8221;, aclara. También me describe cómo vivían en su pueblo cuando era niño y todavía quedaban unas 30 personas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me dice que ya está demasiado viejo para ir a cazar, como solía, y no tiene fuerzas para cargar como antes la hoja de irapay o los sacos de aguaje. Para ganarse la vida coge suri, que vende en Intuto, a diez por un sol. Le pregunto si no se pierde en el aguajal. Se ríe: &#8220;Qué me voy a perder, mi padre me enseñó, nunca me he perdido, conozco por donde voy, salgo con el sol a la derecha y vuelvo con el solo a la izquierda, conozco los árboles; aunque alguna vez, si el día se estropea, he tenido que dormir en el monte hasta el día siguiente.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el jardín se acerca a curiosear un venadito cenizo, que me trajo justo de Intuto un amigo cuando el animalito quedó huérfano. Escucho que Amadeo dice: &#8220;uéu&#8217;e&#8221;. ¿Qué? Le digo. Repite: &#8220;uéu&#8217;e, así se dice en Taushiro venado cenizo&#8221;.  ¿Volverá alguien a pronunciar esas palabras milenarias, cuando desaparezca Amadeo?, pienso para mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Le pregunto a Amadeo si todavía puede conversar en Taushiro con alguien, pues me contaron que una señora, una mestiza de Taushiro y Alama, todavía hablaba el idioma. &#8220;No&#8221;, me dice, &#8220;ella hablaba algunas palabras, no como yo. Y además hace años que no la veo. No tengo a nadie con quien hablar en mi idioma&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Cuántos valiosos conocimientos, cuántas historias transmitidas de boca en boca, desde tiempos inmemoriales, se habrán perdido con la desaparición del último shamán de su pueblo, y cuántas se perderán cuando Amadeo se vaya a descansar con los suyos? Me cuenta cómo enterró a su padre en la quebrada Aguaruna, donde estaba el último pueblo de los Taushiros, hace unos 20 años. &#8220;Mi padre tenía 64 cuando murió, yo tengo ya sesenta y dos&#8221;, me dice, como insinuando que ya no le falta mucho para ir a reunirse con él, y dar por terminada la historia del pueblo Taushiro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A principio de los 90 los científicos finlandeses de la universidad de Turku estaban estudiando la geología de Loreto, y cuando supieron que yo vivía en el alto Tigre, cerca de Ecuador, me pidieron que preguntase a los indígenas si tenían memoria de algún fenómeno que tuviese algo que ver con una erupción volcánica. Resulta que en las cuencas de los ríos Tigre, Corrientes y Pastaza se depositaron en el pasado sedimentos volcánicos arrastrados por el río Pastaza desde los Andes de Ecuador. Esos sedimentos forman ahora suelos muy apreciados para la agricultura por su gran fertilidad. Aunque los volcanes ecuatorianos están muy lejos, quizás se observó en Loreto alguna señal de la erupción, y los Taushiro lo conservaron en sus leyendas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Le pedí a Amadeo que averiguase con su padre y a su tía, los últimos ancianos de su pueblo, que vivían en la quebrada Aguaruna. Un tiempo después me contó lo que le dijeron: que según una tradición de los Taushiro, muchos años atrás el cielo se había vuelto rojo y había &#8220;llovido tierra&#8221;. No me cabe duda de que este pueblo fue testigo, quizás cientos o miles de años atrás, del oscurecimiento que producen en el cielo las cenizas lanzadas a la atmósfera por una erupción volcánica cataclísmica, como las que tuvieron que producirse para colmatar la cuenca del río Pastaza y obligarlo a desplazarse hacia las cuencas del Tigre y el Corrientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;¿Crees que puedan quedar Taushiros todavía viviendo aislados en el monte?&#8221;, le pregunto. &#8220;No&#8221;, me dice con absoluta certeza. &#8220;¿No crees que haya en la frontera con Ecuador, donde dicen que todavía quedan grupos de calatos?&#8221; &#8220;No&#8221;, me dice, &#8220;esos son de otro grupo&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En los años 90, sin embargo, Amadeo estaba entusiasmado con la idea de ir a buscar por el alto río Pucacuro, donde según las versiones de cazadores y madereros había varios grupos de &#8220;aukas&#8221;, indígenas aislados; una vez trajeron incluso una cerámica parecida a las de los Taushiro. Las operaciones de exploración petrolera en la zona y la tala ilegal en la zona del alto Curaray y Arabela probablemente alejaron a esos grupos hacia Ecuador. Ahora Amadeo parece resignado a su irremediable soledad, a ser el último de los Taushiro…</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/02/03/amadeo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>BOSQUE SANO, BUENA VIDA</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/31/bosque-sano-buena-vida/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/31/bosque-sano-buena-vida/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 06:35:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[BOSQUE SANO]]></category>
		<category><![CDATA[BUENA VIDA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=69997</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Hace unos 25 años me visitó en Iquitos un investigador canadiense llamado Oliver Coomes. Estaba realizando un estudio sobre la economía rural en la cuenca del río Tahuayo. Me contó preocupado cómo las comunidades de la zona, especialmente en la cuenca baja, estaban agotando rápidamente sus recursos de subsistencia: madera, fauna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Hace unos 25 años me visitó en Iquitos un investigador canadiense llamado Oliver Coomes. Estaba realizando un estudio sobre la economía rural en la cuenca del río Tahuayo. Me contó preocupado cómo las comunidades de la zona, especialmente en la cuenca baja, estaban agotando rápidamente sus recursos de subsistencia: madera, fauna silvestre, pescado… Hasta las áreas cultivables escaseaban, pues el monte alto (bosque primario) estaba ya muy lejos, y la gente estaba talando purmas cada vez más jóvenes para hacer sus chacras, de apenas 4-5 años; como se sabe, los suelos de altura deben descansar (&#8220;empurmarse&#8221;) por al menos 10-15 años para que recuperen su fertilidad. &#8220;Algunas familias se están dedicando a hacer abanicos de chambira para poder ganarse algo de dinero, cuando las palmeras se acaben no sé de qué van a vivir&#8221;, recuerdo que me dijo. Por cierto, éste es un drama que se observa cada vez con más frecuencia en comunidades amazónicas, especialmente las más cercanas a Iquitos u otras ciudades amazónicas. Es el círculo vicioso del saqueo de recursos, degradación de los ecosistemas, más pobreza y más saqueo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una generación después el buen Oliver se sorprendería de visitar de nuevo Santa Cruz o Esperanza, en el bajo Tahuayo, y conversar  con moradores. Estas y otras comunidades comenzaron a involucrarse en la gestión del área de conservación regional Tamshiyacu-Tahuayo cuando nació el PROCREL (Programa Regional de Conservación, Gestión y Uso Sostenible de la Biodiversidad de Loreto), y en alianza con el IIAP y la ONG Naturaleza y Cultura Internacional, comenzó a trabajar con las comunidades bajo el enfoque de &#8220;conservación productiva&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Comenzamos a cuidar nuestros recursos hace como unos cinco años, pensando no tanto en nosotros como en nuestros hijos&#8221;, nos cuenta como Don Jesús Sinarahua, agente municipal de la comunidad de Santa Cruz. &#8220;Al paso que íbamos no iba a quedar nada para ellos. Mucha gente entraba a sacar recursos, madera, mitayo, hoja, tumbaban el aguaje, el ungurahui, la chambira… Ya se estaban acabando muchos recursos, los habilitadores se llevaban la plata y nosotros cada vez más pobres.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Le preguntamos qué cambios han observado luego de estos años de organizarse para manejar sus recursos. &#8220;Antes no conocíamos el irapay cerca, teníamos que caminar hasta dos horas para sacar hoja, ahora la hoja está cerca, rapidito sacamos una carga de mil hojas y en la noche ya hemos tejido medio ciento de crisnejas. Don Rosendo Díaz completa: &#8220;También tenemos ahora mucho más pescado. Antes venían rederos y congeladores de Iquitos, con redes honderas de una o una y media pulgadas, acababan con todo, hacían pudrición de peces en las cochas. Luego no hallábamos ni para picar peje para la casa. Ahora abunda el pescado, cuando llega la vaciante hay demasiado.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La comunidad cuenta con un puesto de vigilancia, donde se turnan para vigilar día y noche el ingreso de gente al área. También tienen un bote con motor fuera de borda para supervisar a los que ingresan, para ver que no lleven ningún tipo de aparejo de pesca ilegal, y que no extraigan más de lo permitido, o recursos prohibidos, como la madera. Encontramos de turno en el puesto a Don Lutger Sinarahua, el teniente gobernador; le acompañan sus dos hijitos. Nos cuenta que al principio tuvieron que intervenir a varios madereros obstinados que, pese a que sabían que estaba prohibido, intentaron sacar madera; con la ayuda de personal del PROCREL y de la policía les decomisaron sus trozas. &#8220;Ahora ya no entran más, saben que aquí cuidamos, cada vez tenemos que intervenir menos a los infractores&#8221;, nos cuenta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la comunidad de Santa Cruz también funciona un comité de artesanas que trabaja la fibra de la chambira; con ellas fabrican las hermosas -y ya famosas- canastas que se exportan a Estados Unidos. Doña Amelia Díaz, presidenta del Comité, nos cuenta cómo comenzaron el trabajo y la historia de la formación de la microempresa &#8216;Mi Esperanza&#8217;: &#8220;Ahora trabajamos más descansado, y ganamos más. Antes hacíamos carbón, chacra para sembrar yuca y hacer fariña, pero era muy cansado y no ganábamos casi nada. Además ya se estaba acabando el bosque.&#8221; Otra socia del comité nos cuenta que gracias a esta microempresa ahora no le falta nada y tiene refrigeradora, equipo de música, televisión y un peque peque, todo un capital para una familia ribereña.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la vecina comunidad de Esperanza visitamos con Don Mario Huanaquiri la zona donde manejan la chambira, una gran parcela de bosque primario donde habían extraído ya bastante madera; ahora está  reforestada con cientos de palmeras. Cada artesana tiene parcela de al menos media hectárea reforestada con decenas de palmeras.  Con admiración observamos el proceso de cosechar la &#8220;vela&#8221;, la hoja terminal de la chambira, esa espinosa palmera que parece imposible de manejar. Colocan una cuchilla en la punta de un palo, y con un par de movimientos ya está la hoja en el suelo; luego de unas vigorosas sacudidas, se abren los folículos de donde se extraerá la fibra, y en unos minutos ya está el manojo amarrado y listo para el &#8220;beneficio&#8221;. &#8220;De una palmera sacamos en promedio dos velas al año, y de una buena vela sale una canasta, que vendemos a unos 25 ó 30 soles&#8221;, explica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el pueblo las artesanas nos muestran las canastas que les han merecido ya varios premios. Doña Érika Caro Catashunga es la presidenta. En su casa de dos pisos cuenta con una oficina con computadora, impresora y escáner. Desde allí, cuando hay buena conexión de internet, contacta con sus clientes y organiza los pedidos. &#8220;Algunas artesanas han llegado a ganar más de 1500 y hasta 2000 soles al mes vendiendo canastas; antes yo me dedicaba a mi casa, y como otras muchas madres, no ganaba nada&#8221;, nos dice. Otras madres se animan y nos cuentan cómo ha cambiado su vida con esta novedosa actividad. Todo un modelo para el futuro de tantas comunidades amazónicas, hoy sumidas en la extrema pobreza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me acordé de mi amigo Oliver Coomes, ahora profesor en una universidad canadiense. Se sorprendería al ver cómo las comunidades del bajo Tahuayo han cambiado lo que parecería un irreversible camino a la pobreza y la degradación creciente de sus bosques y cochas, y hoy acarician un futuro promisorio. Esperemos que pronto muchas más comunidades amazónicas sigan este camino y &#8220;conserven productivamente&#8221; sus recursos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/31/bosque-sano-buena-vida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La muerte de un lechecaspi</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/27/la-muerte-de-un-lechecaspi/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/27/la-muerte-de-un-lechecaspi/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 06:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=69545</guid>
		<description><![CDATA[José Álvarez Alonso La comunidad de Porvenir es un lugar tranquilo de la margen derecha del río Nanay, al lado de la quebrada de Yuto, dentro de la Reserva Nacional Allpahuayo &#8211; Mishana. Como otras comunidades vecinas, vive de la agricultura, la madera redonda, las hojas de irapay, la pesca y la caza. La comunidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p>José Álvarez Alonso</p>
<p>La comunidad de Porvenir es un lugar tranquilo de la margen derecha del río Nanay, al lado de la quebrada de Yuto, dentro de la Reserva Nacional Allpahuayo &#8211; Mishana. Como otras comunidades vecinas, vive de la agricultura, la madera redonda, las hojas de irapay, la pesca y la caza. La comunidad se ubica al lado de varios varillales, y muy cerca de las casas todavía se encuentran bosques con muchos árboles, ya que en estos varillales el suelo es pura arena y no vale para la agricultura, sino para sacar madera redonda para construcción nada más. Detrás de la escuela había un hermoso árbol de leche huayo o lechecaspi, que era una bendición para los niños, que acudían en tropel a buscar sus sabrosos frutos.</p>
<p>Como muchos otros árboles del monte, este lechecaspi era un abuelo de varios cientos de años de antigüedad, que durante su vida había alimentado a muchos animales y, en los últimos años, luego de la fundación de la comunidad, también a las personas. A principios de año, siempre se cargaba de sabrosos frutos, que a medida que iban madurando poco a poco caían al suelo. Los niños, al final de las clases o al salir al recreo, lo primero que hacían era correr debajo del lechecaspi para buscar los frutos caídos.  Por supuesto, también los adultos comían de cuando en cuando algún huayo, si es que se escapaba de los niños.</p>
<p>Este lechecaspi se había librado milagrosamente del hacha cuando sus moradores hicieron espacio en el bosque para su escuela, y se había librado también de la ola extractivista que hasta casi mediados del siglo pasado provocó el saqueo más despiadado que haya sufrido nuestra selva en toda su historia. Como se sabe, además del caucho fueron explotadas otras especies por su látex, como la balata y el leche caspi. Todavía algunos viejos se acuerdan de ésta y otras olas extractivas del siglo pasado, nombradas por gente ribereña de acuerdo a la especie explotada: “shiringueada”, “tigrillada”, “lagarteada”, “loreada”, “lechecaspeada”, “balateada”&#8230; Cientos de miles de árboles de leche caspi y otros árboles (como palo de rosa y ciertas especies de caucho) fueron talados hasta en los últimos rincones de la Amazonía para extraer su precioso látex. El del leche caspi en particular <em>(Coumamacrocarpa)</em> era utilizado para la fabricación de chicle; hoy la materia prima es en buena medida sintética.</p>
<p>Un buen día, la gente de la comunidad de Porvenir escuchó una motosierra al lado mismo del pueblo. La mayoría pensó que algún morador estaba “tableando” algún tronco caído para hacer su banca, o algo así. Cuando se escuchó el estruendo de la caída de un árbol, algunos se acercaron para ver qué pasaba: el hermoso árbol de lechecaspi, que tantos frutos había producido para gusto de niños y viejos, estaba caído como un gigante derrotado, la mitad de sus ramas chancadas por la fuerza de la caída, y los huayos, verdes y maduros, regados por el suelo. Un hombre se apresuraba a escoger los pocos frutos maduros que en ese momento tenía el árbol. Cuando la gente le reclamó por su acción, se excusó diciendo cosas como: ¿Acaso tú sembraste el árbol? ¿Por qué mezquinas lo que no es tuyo, ah?</p>
<p>Historias como ésta se repiten casi a diario en muchas comunidades de nuestra Amazonía. Como la comunidad de Porvenir está bastante bien organizada, y tiene reglamentos internos para regular la tala de árboles y otros recursos y asegurar así su uso sostenible, las autoridades decidieron ponerle una multa al desaprensivo morador: 15 soles. Algo así como el precio de la cosecha de frutos de una semana del precioso árbol. Pobre pago, ciertamente, para compensar los miles de frutos que por muchos años podría haber producido éste árbol para deleite de niños y grandes.</p>
<p>En muchas comunidades ni siquiera le habrían puesto una miserable multa al talador. La gente simplemente hace lo que le viene en gana con los recursos forestales y acuáticos, porque son “de libre acceso”: talan lo que y donde les da la gana, a veces sólo para cosechar sus frutos, cazan lo que pueden, aunque sea el último animal de una especie en el territorio comunal,  pescan con tóxicos o usan redes menuderas que acaban con varias generaciones de peces… Esto es lo que se llama “la tragedia de los bienes comunes”, y ocurre en sociedades poco organizadas e inspiradas por el modelo liberal extractivista. El saqueo y la cosecha destructiva se producen especialmente cuando algún recurso tiene demanda en las ciudades, y los habilitadores y comerciantes llegan a las comunidades a incentivar su extracción.</p>
<p>No siempre fue así, sin embargo. Antes de la llegada de los comerciantes “citadinos” los indígenas aprovechaban los recursos de fauna y flora sosteniblemente, y tenían un gran respeto por la naturaleza: pedían permiso a la madre del bosque o de la cocha para cazar, talar o pescar, y sólo extraían lo necesario para su subsistencia. Felizmente, hay comunidades que están comenzando a recuperar su sistema tradicional de control y organización comunal, y aplican medidas simples de manejo de recursos para evitar que estos se acaben. Aunque he conocido casos de comunidades organizadas espontáneamente para cuidar un recurso (especialmente pescado, cuya escasez es muy sentida por los ribereños), lo común es que estas iniciativas se produzcan en el marco de algún proyecto, especialmente dentro y en torno a áreas protegidas.</p>
<p>Los casos más remarcables han tenido como protagonistas a las comunidades del río Tahuayo, en el área de amortiguamiento del área de conservación regional Tamshiyacu &#8211; Tahuayo, y en la cuenca del Yanayacu-Pucate, y cocha El Dorado, en la Reserva Nacional Pacaya – Samiria. Hay, sin embargo, un creciente número de comunidades que están siguiendo el modelo de gestión comunal y manejo adaptativo en otras áreas protegidas, y también fuera de ellas. Esperemos que en un futuro todas las comunidades manejen sus recursos de fauna y flora sosteniblemente, y no ocurran jamás casos como el del asesinato del lechecaspi…</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/27/la-muerte-de-un-lechecaspi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>MUCHO DINERO, POCA VIDA</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/20/mucho-dinero-poca-vida/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/20/mucho-dinero-poca-vida/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 07:18:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[MUCHO DINERO]]></category>
		<category><![CDATA[POCA VIDA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=68912</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Vino por Iquitos para pasar unos días, y se quedó un mes. Kay, mi joven amigo suizo, está haciendo un tour por varios países de Sudamérica, antes de iniciar sus estudios universitarios en su país natal. Primero estuvo en Cusco, donde vive desde hace muchos años una tía que impulsa un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Vino por Iquitos para pasar unos días, y se quedó un mes. Kay, mi joven amigo suizo, está haciendo un tour por varios países de Sudamérica, antes de iniciar sus estudios universitarios en su país natal. Primero estuvo en Cusco, donde vive desde hace muchos años una tía que impulsa un proyecto educativo especial. Cusco le gustó muchísimo, me dice, pero Iquitos más. Conversando con él comprendo un poco más las razones por las que la prestigiosa guía de viajes Lonely Planet ha seleccionado a Iquitos, por segundo año consecutivo, como una de las 10 ciudades del Mundo recomendadas para ser visitadas este año. Y parece que no es sólo por el Amazonas y la selva, que son sin duda parte de sus atractivos (Iquitos es la única ciudad grande del Mundo sin conexión vial con un sistema nacional de carreteras).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Me encanta Suramérica&#8221;, me dice Kay, &#8220;pero especialmente Iquitos. Es tan diferente a Europa… La verdad es que no sé exactamente por qué me gusta tanto, es un sentimiento, algo no racional.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué es lo que más te gusta?, le pregunto.</p>
<p>&#8220;La forma de ser de la gente. Las personas son tan sociables, tan abiertas, alegres, tan extrovertidas… Saben disfrutar de la vida…&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿No son así en Suiza?</p>
<p>&#8220;No. Allí son mucho más serios, introvertidos, incluso los jóvenes. Están demasiado preocupados por el dinero, sólo piensan en tener más cosas, casas más grandes, carros más grandes, televisores más grandes, y se olvidan de la vida. Se la pasan trabajando 50 años y no saben para qué, no saben vivir. La gente está muy sola, no sabe compartir y disfrutar con los otros. Mucho dinero, poca vida&#8221;, resume.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Y aquí son diferentes, crees que no les preocupa la plata?</p>
<p>&#8220;No como a la gente de allá, aquí saben vivir mejor, y saben compartir su alegría con los otros.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No todo es maravilloso en Iquitos, sin embargo. Le pregunto qué es lo que más le desagrada de esta ciudad.</p>
<p>&#8220;Definitivamente el ruido y el caos en el tránsito. También he visto mucha basura por el barrio de Belén y en la orilla del río… Esto choca mucho a la gente que viene de Europa, tan ordenada, tan silenciosa y limpia. Si esto se arreglase, Iquitos sería una de las ciudades más maravillosas del Mundo, no cabe duda. Si pudiese tener algo de lo que le sobra a Suiza (orden, limpieza, trabajo, respeto por las normas) Iquitos sería el mejor lugar del mundo para vivir&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cabe recordar que Suiza es uno de los países más admirados del Mundo. Para ensalzar a algunos países prósperos los califican como Suiza: &#8220;Uruguay, la Suiza de Suramérica&#8221;, por ejemplo. Suiza es famosa por la responsabilidad cívica de la gente: casi no hay delincuencia, la gente respeta escrupulosamente los derechos de los otros, incluso denuncian a quienes creen que están violando cualquier norma, por pequeña que sea: es sabido que si alguien lo ve a uno botando una colilla en la calle, lo denunciará al policía más próximo. Pero si bien en cuanto a organización, orden, eficiencia y emprendimiento los suizos son admirables, hay aspectos que no lo son tanto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como me confiesa Kay, el excesivo respeto a la individualidad tiene sus costos: la gente está muy sola, más del 60% de las personas adultas en ciudades grandes como Ginebra, Berna o Zúrich viven solas, en apartamentos individuales, y apenas se reúnen con amigos una vez a la semana para comer, ir al cine o tomar unos tragos. Esto sería inconcebible para un iquiteño o para un latinoamericano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El cultivo de la amistad y de las relaciones familiares es uno de los rasgos de los latinos, y más aún de los amazónicos; es algo que nos debe enorgullecer y que debemos cuidar. En Lima, los sectores más acomodados ya comienzan a parecerse a Suiza: muy ordenados y respetuosos de las normas, pero muy solos. Una amiga limeña me comentaba hace poco: vivo años en un bloque de apartamentos, y no conozco a ninguno de mis vecinos, más que de verlos y decirles buenos días en el ascensor…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que me cuenta Kay me recuerda a lo que presencié en Baton Rouge, la capital de Louisiana, donde viví por dos años. Un amigo de origen español pero criado en Australia, y por tanto con el inglés como su primer idioma, profesor en la universidad y casado con una norteamericana, me pidió una vez hacer de &#8220;baby sitter&#8221; (cuidador) con sus hijos un sábado en la noche. Estaba feliz porque por primera vez en los 15 años que vivía en esa ciudad, una familia sureña le había invitado con su esposa a una fiesta tradicional. Y eso que dicen que en el norte de Estados Unidos todavía es peor… Esto definitivamente sería inconcebible en Iquitos: Kay, a los dos días de llegar a esta ciudad, ya había hecho amigos y era invitado a sus casas regularmente, algo normal para nosotros pero poco común en sociedades como la suiza o la norteamericana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Kay piensa acabar sus estudios en Suiza y volver a viajar por Suramérica y, por supuesto, planea volver a Iquitos. No me extrañaría que se quedase a vivir por acá (de hecho, me confesó que le gustaría), si para esas alturas, como esperamos, algún alcalde con un poco de visión lidere el ordenamiento de ésta cada vez más caótica, violenta y ruidosa, pero también entrañable y hospitalaria ciudad. No cabe duda de que Iquitos tiene un enorme potencial turístico, por su ubicación y por su maravillosa gente, pero no es aprovechado adecuadamente por el descuido de sus autoridades.</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/20/mucho-dinero-poca-vida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LOS CAMALEONES DE DON JOSÉ</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/16/los-camaleones-de-don-jose/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/16/los-camaleones-de-don-jose/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 05:46:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[LOS CAMALEONES DE DON JOSÉ]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=68341</guid>
		<description><![CDATA[En Loreto los llamamos &#8216;camaleones de cabeza roja&#8217; o &#8220;iguanos de cabeza roja&#8221;. Pues ni lo uno ni lo otro: en realidad no existen camaleones en América; estos simpáticos animales de cola prensil, larga lengua protráctil y ojos que se mueven independientemente están restringidos a África y a Madagascar. Y tampoco son iguanas, nombre que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p>En Loreto los llamamos &#8216;camaleones de cabeza roja&#8217; o &#8220;iguanos de cabeza roja&#8221;. Pues ni lo uno ni lo otro: en realidad no existen camaleones en América; estos simpáticos animales de cola prensil, larga lengua protráctil y ojos que se mueven independientemente están restringidos a África y a Madagascar. Y tampoco son iguanas, nombre que corresponde a la Iguana, ese manso reptil vegetariano -con cresta y papada, y aspecto de dinosaurio- que frecuenta las amasisas de las orillas del Amazonas. Nuestros &#8216;iguanos&#8217; o &#8216;camaleones&#8217; de cabeza roja en realidad son lagartijas o lagartos terrestres (aunque, en este caso, sus hábitos son bastante acuáticos). Sea como sea que lo llamemos, lo cierto es que nuestro &#8220;camaleón&#8221; o &#8220;iguano&#8221;, el Dracaena guianensis, es un animal muy apreciado como mascota en el mercado internacional, en el que es conocido como &#8220;caiman lizard&#8221;, o lagartija caimán.</p>
<p>Es un reptil bello y fácil de amansar. Para que se reproduzca en cautividad es necesario ponerle nidos de comején vivos, pues si no los huevos no eclosionan. Habita las riberas de los ríos de agua blanca de la Amazonía central. Se alimenta principalmente de caracoles acuáticos (churos), aunque también come peces, cangrejos y otros animales pequeños. Nada con mucha agilidad y le encanta el agua, aunque también sube a los árboles ribereños a solearse, desde donde se arroja en suicidas picadas hacia el agua cuando alguien se le acerca.</p>
<p>Hace unos años el Dracaena llegó a alcanzar precios exorbitantes en el mercado internacional, más de 1000 dólares unidad, lo que provocó una ola de contrabando basada en el saqueo de sus poblaciones naturales, con Iquitos como fuente principal de los animales. Una vez me llegó una consulta desde Australia, donde había llegado un embarque de Dracaenas, preguntándome en mi calidad de experto CITES sobre el origen legal de esos animales. Hoy los precios se han moderado, se ha controlado bastante el comercio ilegal, y existen varios zoocriaderos en Iquitos dedicados a la producción y exportación legal de ésta y otras especies de reptiles.</p>
<p>Mi tocayo Don José Alegría es propietario de uno de ellos. Me habla con fascinación de sus &#8216;camaleones&#8217;, a los que tiene un cariño especial. &#8220;Mira&#8221;, me dice, &#8220;yo saco más plata de las taricayas, tengo un poco más de 200 reproductoras y vendo al año más de 4000 crías, este año 4,500. A seis dólares el charito, echa cuentas. Pero mis camaleones son especiales, son animales muy mansos y bonitos, aunque producen algo menos: cada hembra pone máximo una docena de huevos. El precio, sin embargo, compensa: este año vendí cada cría a 90 dólares, a un importador de Hong Kong. La gente los ama porque dicen que se parecen a dinosaurios pequeños.&#8221;</p>
<p>Don José se queja de que los acuaristas malearon el mercado porque comenzaron a exportar animales cazados ilegalmente. También se maleó el negocio de los peces ornamentales, en el que estuvo metido años atrás: hoy la mayoría de los peces más valiosos son reproducidos en Asia, y no necesitan importar animales, muchas veces maltratados, de la Amazonía. El caso más emblemático es del pez disco: hace años era una especie estrella en el negocio de exportación. La avaricia humana casi lo extingue del Nanay, porque los pescadores usaban barbasco para capturar a los peces, y aunque llegaban vivos a los acuarios, terminaban por morir al cabo de un tiempo. Hoy reproducen peces disco en varios países del Sudeste Asiático, y una variedad de diversos colores, sanos y sin el parásito que afecta a los ejemplares extraídos del medio silvestre y limita su capacidad reproductiva. ¿Cuándo aprenderemos de nuestros errores?</p>
<p>Felizmente, a decir de don José, no va a ser fácil que los asiáticos reproduzcan los animales que él exporta ahora: taricaya, ashna charapa, mata mata, y camaleón cabeza roja. &#8220;Necesitan ambientes amplios, con agua tibia y alimento amazónico, no creo que consigan reproducir estos animales en cantidad y de forma rentable&#8221;, me dice.</p>
<p>Don José piensa ampliar su negocio a los sapitos amazónicos venenosos, los que antes se conocían como Dendrobates (ahora muchos han cambiado de nombre, con géneros como Ranitomeya y Oophaga). Por sus llamativos colores son muy apreciados también en el mercado de mascotas. En Iquitos hay varios productores que reproducen y exportan las especies más coloridas de Loreto y San Martín; el precio promedio de un sapito es de 15 dólares, y aunque cada hembra produce pocos huevos, se reproducen con frecuencia y ocupan poco espacio, por lo que es bastante rentable su cría. &#8220;Tengo un amigo en Iquitos que ha exportado más de 15,000 sapitos en los últimos años, ha ganado su buena plata, ahí voy a entrar yo&#8221;, me dice.</p>
<p>Don José ahora es gerente de la Municipalidad de Maquía, pero asegura que se metió en ello no por la plata, sino por amor a la tierra de su esposa, que es de allá. &#8220;Mira, yo gano muchísimo más con mi negocio de animales, todo legal, ojo. Más bien, a la gente de Maquía, que andan esperando que llueva para sacar su madera, tirar saldo, pagar sus deudas y volverse a endeudar, les digo: vayan y vean mi zoocriadero &#8216;Quelonio&#8217;, en Cabo López (bajo Itaya), vean cómo se puede hacer plata tranquilo, criando y exportando animales. Con la madera van a seguir explotados y pobres toda la vida, y se está acabando.&#8221;</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/16/los-camaleones-de-don-jose/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>CAMINAR DERECHO</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/13/caminar-derecho/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/13/caminar-derecho/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 06:45:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[CAMINAR DERECHO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=68073</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Me encantó la frase de Nadine Heredia en su twiter: &#8220;¿Tan difícil es caminar derecho?&#8221;. Supuestamente se refería a las tortuosas operaciones del segundo vicepresidente. Yo diría aún más: un funcionario público no sólo debe caminar derecho, sino debe &#8220;demostrar&#8221; que camina derecho, tanto en su vida pública como en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Me encantó la frase de Nadine Heredia en su twiter: &#8220;¿Tan difícil es caminar derecho?&#8221;. Supuestamente se refería a las tortuosas operaciones del segundo vicepresidente. Yo diría aún más: un funcionario público no sólo debe caminar derecho, sino debe &#8220;demostrar&#8221; que camina derecho, tanto en su vida pública como en la privada. &#8220;La mujer del César no sólo debe ser honesta, sino parecerlo&#8221;, reza el antiguo adagio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uno realmente se pregunta, con la primera dama, si tan difícil es ser honesto, hacer las cosas bien, respetar las normas y las formas… Pero no, la ambición, la necedad, la envidia, la cobardía, el egoísmo, la avaricia, la lujuria y otras no precisamente &#8216;cualidades humanas&#8217;, no tienen límites. Una vez que prueban el poder, muchos pierden totalmente el control y se creen por encima del bien y del mal. Sobran ejemplos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y no se trata de caminar derecho por temas o por espacios, a tiempo parcial: uno debe ser recto en todo, en todos y cada uno de los actos de su vida. &#8220;Bonum ex integra causa, malum ex quocumque defectu&#8221;, decía Santo Tomás en su Summa Theologica: el bien proviene de la totalidad del ser, el mal de cualquier defecto; es decir, el bien no se puede mezclar con el mal, basta un aspecto malo para contaminar una obra buena. Claro que nadie es perfecto, pero lo que no se puede es tratar de justificar una serie de inmoralidades con la cantaleta de que se trata de la &#8220;vida privada&#8221;. Y mucho menos justificar, con Maquiavelo, el mal por el bien: el fin no justifica los medios. Y en nombre del bien se han cometido las mayores barbaridades en la historia humana…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Siempre me ha sorprendido enterarme de tal o cual personaje súper famoso que, en su vida privada, tenía tales o cuales comportamientos sumamente cuestionables. Una vez muerto y convertido en ídolo casi nadie se acuerda de ellos, pero deberíamos acordarnos. Por ejemplo, un reciente documental televisivo sobre Julio César, el admirado primer emperador romano, ponía de relieve la crueldad, ambición y falta de escrúpulos de este personaje que, a decir del guión, merecería estar en el mismo nivel que Hitler o Stalin, como uno de los genocidas más grandes de la Historia… Y sin embargo es uno de los hombres más admirados de todos los tiempos. Tanto así que millones de personas en el mundo son bautizados con su nombre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hablando de nuestro medio: uno se sorprende al enterarse, por ejemplo, de la turbia vida de algunos personajes públicos (desde autoridades hasta hombres de prensa, pasando por dirigentes y líderes de toda laya), que alardean de una supuesta vocación de servicio a la comunidad pero luego tienen en su haber diversos antecedentes de acciones de lo más cuestionables y condenables. Los hay que no pagan pensión de alimentos a sus ex esposas e hijos, los que tienen antecedentes de robos, estafas, malversación, y otros similares; los que fallan por la entrepierna y tienen aventuras por aquí y por allá, sacrificando a la familia; los que viven una vida de vicio y excesos incalificables; los que maltratan a sus subordinados, explotan a sus trabajadores, o hacen gala de un carácter irascible y vengativo con quienes osan llevarles la contraria, o simplemente se cruzan en su camino, etc. etc.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es increíble también escuchar con qué cinismo algunos de ellos se expresan de los asuntos de interés de la comunidad, y hasta se atreven a dictar cátedra dando consejos y haciendo recomendaciones, con frecuencia juzgando a otros, como si ellos fuesen ejemplos de vida cristiana. Conociendo sus currículos, más bien prontuarios, uno no puede dejar de comentar: ¡qué concha, diosito, qué concha!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aplicando a la política: creo sinceramente que si a la hora de elegir a nuestras autoridades, o de elegir personas para puestos clave en el aparato público o en cualquier gremio, se evaluase cuál es su comportamiento en su vida privada, creo que nos iría mucho mejor. Sinceramente no creo que una persona que en su vida privada es un inmoral pueda &#8220;andar derecho&#8221; en la cosa pública. Y no se trata de buscar hombres perfectos, que sabemos que no los hay. Pero sí se puede diferenciar claramente entre quienes más o menos &#8220;caminan derecho&#8221; y aquéllos cuyo rabo de paja sólo es superado en longitud por &#8216;la sin hueso&#8217; con la que convencen a los incautos electores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Finalmente, hay bastantes hombres derechos por donde se les mire, entre los que podemos elegir a nuestros dirigentes y cargos clave en la administración pública. ¿Por qué tenemos que andar creyendo a los torcidos?</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/13/caminar-derecho/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>EL CHOCOLATE SUIZO Y LA SELVA AMAZÓNICA</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/09/el-chocolate-suizo-y-la-selva-amazonica/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/09/el-chocolate-suizo-y-la-selva-amazonica/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 06:07:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[EL CHOCOLATE SUIZO Y LA SELVA AMAZÓNICA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=67581</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Me lo cuenta Kay, un amigo suizo en mi casa por estos días: al contrario de lo que la gente suele decir, en Suiza sí se produce cacao. ¿Será posible cultivar una planta tropical como la del cacao en un clima alpino como el de Suiza? Por supuesto que sí, hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Me lo cuenta Kay, un amigo suizo en mi casa por estos días: al contrario de lo que la gente suele decir, en Suiza sí se produce cacao. ¿Será posible cultivar una planta tropical como la del cacao en un clima alpino como el de Suiza? Por supuesto que sí, hoy con la tecnología se consigue casi cualquier cosa (dicen algunos ingenuos). El problema es el costo. Efectivamente, en el zoológico de la ciudad de Zurich, y más específicamente en un invernadero climatizado con especies de la selva amazónica, crecen unas cuantas plantas de cacao. Con su fruto se fabrica el cacao más especial de Suiza, apenas 100 tabletas al año, que se venden como curiosidad a más de 30 dólares la unidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Podría producir Suiza el cacao que necesita para fabricar sus mundialmente famosos chocolates? Éste es otro cantar, gastaría todas las reservas de los bancos de Zurich, incluidas las cuentas bancarias de un montón de ex dictadores, narcos y ladronazos ex presidentes latinoamericanos, y todavía no sería suficiente para construir y calentar suficientes invernaderos; y esto sin hablar de la calidad, que sería probablemente muy inferior a la del cacao de nuestro Huallaga central, por citar una cuenca cacaotera del Perú. ¿Para qué, además, hacer algo así si el cacao se produce muy bien en otros países y se compra barato? Otro ejemplo: en un jardín al lado del Pentagonito, en Lima, hay unas decenas de plantas de café, que llegan a producir algunos frutos, pero tan miserables que a nadie se le ocurriría preparar café con ellos. ¿A algún limeño con uso de razón se le ocurriría cultivar café en Lima, cuando el mejor del mundo se produce apenas a unos cientos de Km en Cusco?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llevo décadas escuchando a la gente hablar de los más variopintos proyectos agrícolas y pecuarios para la Amazonía, basados todos, o la mayoría, en especies exóticas, muchas de las cuales están adaptadas a otros climas y otros tipos de suelos. Una cosa es producir, y otra producir rentable y competitivamente. Deberían estudiar un poco de historia. Muchos soñadores (ilusos) han empeñado en el pasado vida y hacienda en convertir a la Amazonía en un emporio agroindustrial, con pésimos resultados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Perú se tiene memoria del fallido proyecto ganadero de Le Tourneau en Tournavista, con base en una concesión de 400,000 ha otorgada al norteamericano por el Estado peruano en el río Pachitea, en la selva central. Sin embargo, los mayores emprendimientos -y también los mayores fracasos- se produjeron en Brasil. Otro norteamericano, el famoso empresario de automóviles Henry Ford, intentó en los años 30 cultivar caucho para abastecer sus industrias y fundó en el estado de Pará la ambiciosa Fordlandia. Luego de más de 200 millones de dólares de pérdidas (al cambio actual) y de decenas de millones de árboles  talados por gusto, Ford se convenció de su fracaso y se retiró de la zona. A pesar de ser una especie amazónica, los monocultivos de caucho fueron aniquilados por las plagas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuatro décadas más tarde fue Daniel Ludwig, otro ingenuo norteamericano, el que intentó convertir dos millones de hectáreas de bosques amazónicos en el mayor emporio productor de pasta de papel del Mundo. La historia se repitió, y luego de varios miles de millones de dólares de pérdidas y otras decenas de millones de árboles talados para sustituirlos por una especie asiática (Gmelina arborea) Ludwig transfirió su fracasado proyecto Jari a los brasileños, a cambio de que asumiesen las deudas. Ambos, igual que otros antes y después, olvidaron que la tecnología tiene sus límites frente a las enormes limitaciones del clima y de los suelos amazónicos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los suizos, tan eficientes ellos en manejar sus industrias y su economía, también pagaron la novatada en la Amazonía: de triste recordación es su fracasado proyecto ganadero en Jenaro Herrera. De nuevo cayeron en la trampa de creer que era sólo cuestión de tecnología: trajeron los mejores técnicos suizos en crianza de vacunos, los mejores reproductores, los mejores pastos, talaron varios cientos de hectáreas de bosques y embaucaron a unos cuantos campesinos ilusos que creyeron que se embarcaban en el proyecto de su vida. A los pocos años se convencieron de que los suelos amazónicos no inundables sólo sirven para eso, para bosques, y hoy la mayor parte de los pastos sembrados en los años 70 están remontados; solamente sobreviven un par de lánguidas ganaderías familiares. Si en vez de un programa ganadero los suizos hubiesen impulsado un proyecto de manejo de bosques, quizás otro gallo cantaría en Jenaro Herrera a estas alturas…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Loreto hemos visto intentar sembrar y criar de todo, y algunos ignaros siguen promoviendo cultivos foráneos y preconizando crianzas que están condenados de antemano al fracaso. El conocimiento y reconocimiento de nuestras potencialidades y limitaciones, tanto en términos productivos como logísticos y socioculturales, es la base del desarrollo sostenible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otro aspecto a tener en cuenta, además del económico, es el ecológico: en estos tiempos de cambio climático, los bosques cumplen funciones importantísimas como sumideros de carbono y reguladores del clima, y sólo deben ser talados para producción de alimentos. Es irracional que se cambie una hectárea de bosque, que alberga cientos de especies y una biomasa de cerca de 1000 toneladas, por media vaca flaca (se necesitan dos hectáreas en suelos de altura para mantener una vaca).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La gran lección de Suiza es que hay que conocer la propia realidad para lograr un desarrollo realmente sostenible: este país, me dice Kay, no tiene recursos de ningún tipo, salvo laderas montañosas aptas para pastos de vacas. Por eso, además de productos lácteos, se han dedicado a desarrollar el rubro de servicios, y a darles valor agregado a materias primas de otros países. Y mira que les ha ido bien, pues es uno de los países con mayor renta per cápita del Mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La Amazonía no va a ponerse a competir con Suiza en servicios bancarios, ni con California en tecnología cibernética, pero sí puede competir ventajosamente en servicios recreativos (turismo), y con recursos de la biodiversidad amazónica, especialmente en el rubro de los nutracéuticos, los fitomedicamentos, y algunos frutos amazónicos con cualidades especiales de alta demanda en el mercado (antioxidantes, omegas, etc.). Y mejor si los recursos son cosechados de bosques manejados que sembrados en plantaciones. Así que dejemos de inventar la pólvora y miremos los trasteados caminos del fracaso que han dejado los predecesores antes de emprender aventuras productivas ajenas a nuestra realidad.</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/09/el-chocolate-suizo-y-la-selva-amazonica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>DEL DRAGÓN SU SANGRE</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2012/01/02/del-dragon-su-sangre/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2012/01/02/del-dragon-su-sangre/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 05:33:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=66965</guid>
		<description><![CDATA[&#160; José Álvarez Alonso &#160; La sangre de drago, o de grado, como decimos en Loreto, es uno de los tantos productos amazónicos promisorios que no acaba de ‘madurar’. Hace años que venimos escuchando de su potencialidad como producto medicinal natural, dadas sus increíbles cualidades como cicatrizante y antibacteriano. Por unos años los precios fueron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p>&nbsp;</p>
<p>José Álvarez Alonso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La sangre de drago, o de grado, como decimos en Loreto, es uno de los tantos productos amazónicos promisorios que no acaba de ‘madurar’. Hace años que venimos escuchando de su potencialidad como producto medicinal natural, dadas sus increíbles cualidades como cicatrizante y antibacteriano. Por unos años los precios fueron muy atractivos y parecía que la demanda internacional estaba garantizada. Una empresa de California había sacado al mercado un cicatrizante en spray para excursionistas, con base en la maravillosa savia amazónica, y hacía pedidos masivos. De ahí, como en tantas otras cosas, vino el problema: los productores y comerciantes comenzaron a “hacer la pilla”, mezclando la savia original del “<em>Croton lecheri</em>”, como se conoce científicamente al maravilloso árbol, con la savia rojiza de otras plantas; hasta se dice que algunos le añadían detergente para que produjese “espuma”, ese rasgo característico de la sangre de grado. Esto malogró el mercado, que ahora es mucho más selectivo para comprar la materia prima. ¿Cuándo establecerá el Estado un mecanismo de control de calidad y certificación de productos de exportación para evitar desastres como éste? No es la primera vez que ocurre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otro problema fue el tema de la sostenibilidad: como para la cosecha de la savia es necesario tumbar el árbol, la especie comenzó a escasear en las áreas más accesibles, por lo que los compradores extranjeros comenzaron a exigir en sus pedidos certificación de origen del producto de plantaciones manejadas. Hay que tener en cuenta que el Croton no crece en cualquier tipo de suelo, sino en suelos de altura, no inundables, y relativamente ricos en nutrientes, no tan comunes en selva baja.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El principio activo de la sangre de grado es un alcaloide, la taspina. Se ha podido comprobar que esta sustancia induce la migración celular y la regeneración epitelial en la zona de aplicación, por lo que es muy útil para curar heridas y úlceras. Puedo dar fe de sus valores porque con su aplicación conseguí lo que no pudo la medicina moderna: curar una faringitis crónica que me torturó por años. Su uso más conocido es como cicatrizante, pero también se usa como astringente, hemostático, antidiarreico, antiinflamatorio y antitumoral. Y son conocidos también valores como antioxidante, antibacteriano y antivírico. Una auténtica farmacia selvática envasable en goteros de 30 cm³, que es como lo vende Elsa Rengifo (IIAP), su gran promotora en Iquitos junto con el Prof. Franklin Ayala (UNAP).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por sus cualidades citadas la sangre de grado se usa para curar diversas dolencias de difícil tratamiento: afecciones a la boca y garganta, heridas y úlceras recalcitrantes, afecciones vaginales y del cuello uterino, úlceras del colon y del estómago, hemorroides y dermatitis varias. También sirve para tratamientos más genéricos, como las diarreas persistentes, gastroenteritis, colitis y hasta para la anorexia. Hoy que se conoce que la molesta y hasta hace poco incurable úlcera estomacal es producida por la bacteria <em>Helicobacter pylori</em>  es bueno saber que la sangre de grado es una inhibidor poderoso de su crecimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El árbol de sangre de grado es una planta pionera de rápido crecimiento. En cinco o seis años está listo para la cosecha, y tiene una increíble capacidad de regeneración natural. Se ha intentado sangrar el árbol sin talarlo, pero la cantidad producida es mínima. De ahí la importancia de promover las plantaciones para garantizar la producción sostenible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi amigo Jaime Castro es uno de los cuatro o seis cultivadores de sangre de grado que debe haber en Loreto. El popular “Tunchi” o “Maligno”, para los más amigos, es un agricultor de Intuto, alto Tigre, al que conozco desde hace más de 20 años. Me habla entusiasmado de su plantación de sangre de grado, instalada con apoyo de un proyecto del IIAP para la cercana Reserva Nacional Pucacuro. Actualmente tiene una hectárea y media con unos 2,500 árboles, de poco más de dos años, pero espera llegar a los 10,000. “Le he enviado a mi hija, que vive en Lima, un par de botellas y las ha vendido al menudeo en 200 soles. Y me ha dicho: Papi, ahí está el negocio, yo te apoyo a sembrar dos o tres hectáreas más, y luego me encargo de la venta en Lima”. Según Castro, la gente le compra por la confianza: ante tanto producto ‘bambeado’ que se vende por ahí, la sangre de grado que él produce está garantizada. De cada árbol se saca unas cuatro botellas, por lo que es un producto realmente rentable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>‘Tunchi’ Castro es también uno de los pocos agricultores de Intuto que mantuvo su sistema agroforestal impulsado por Cáritas Iquitos en los años 90. En su parcela tiene ahora, además de sangre de grado, buena cantidad de árboles frutales y maderables. Entre los frutales tiene zapote, sachamangua, humarí, hamacahuayo, mango, lima dulce, limón, shapaja, macambo, pijuayo, castaño brasileño, casho, lúcuma, aguaje, sinamillo, en total 36 especies, y todos en producción. También tiene una buena crianza de gallinas con las que complementa sus ingresos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Mi señora vende la fruta en Intuto, según época, todito le quitan de las manos, de eso vivimos ahora. La mayoría de la gente que puso árboles los taló luego para hacer chacra, o los abandonó. De Intuto apenas hemos quedado tres con chacras integrales, de los 80 que recibieron el apoyo de Cáritas; otros 5 ó 6 quedan en las comunidades de Santa Elena y Providencia. De la comunidad nativa de 28 de Julio ni uno ha continuado”, me dice.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esto confirma la hipótesis: la mayor parte de la población rural amazónica no tiene vocación ‘agricultora’ tal como se concibe el término desde la Costa o el Ande, apenas cultivan su chacra para proveerse de alimentos. Para ganarse algo de dinero prefieren dedicarse a las actividades extractivas, sea pesca, caza, madera u otros productos del bosque. Un pequeño porcentaje es el que tiene esa visión ‘sedentaria’, de cultivo y crianza, mientras que la mayor parte sigue con su vocación ancestral de manejo de productos silvestres, de flora y fauna. Tomará varias generaciones para que esto cambie. Éste es uno de los motivos por los que fracasan tantos proyectos, que tratan de impulsar modelos no acordes con la idiosincrasia de la mayor parte de la población amazónica. Esto no quita para que se apoye a pioneros como el ‘Tunchi’ Castro, que sí tienen esa vocación ‘productora’ y están abriendo trocha para un futuro diferente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2012/01/02/del-dragon-su-sangre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LOS SAJINOS DEL NANAY</title>
		<link>http://diariolaregion.com/web/2011/12/23/los-sajinos-del-nanay/</link>
		<comments>http://diariolaregion.com/web/2011/12/23/los-sajinos-del-nanay/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 05:18:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Region</dc:creator>
				<category><![CDATA[COLUMNISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[JOSÉ ÁLVAREZ ALONSO]]></category>
		<category><![CDATA[000 ha para sembrar palma aceitera en el límite de la comunidad de Anguilla]]></category>
		<category><![CDATA[a diferencia de su país o del mismo Iquitos: "Cada noche que paso aquí mi cuerpo se recupera para diez años…" También los comuneros quedaron felices: por los 15 días la comunidad recibió en total 1500]]></category>
		<category><![CDATA[a la que casi desgastan el cuero de tanto sacarles fotos. La mayoría de estos animales son sumamente escasos en los alrededores de Iquitos (donde están casi todos los albergues turísticos)]]></category>
		<category><![CDATA[además de una biodiversidad muy rica en endemismos]]></category>
		<category><![CDATA[además del pago a los guías (30 soles diarios]]></category>
		<category><![CDATA[admirado por la tranquilidad que se disfrutaba en las noches]]></category>
		<category><![CDATA[al quedar aislada ésta del bosque del alto Nanay]]></category>
		<category><![CDATA[algo que la ley no permite. Hoy reconoce su error: "Después de tantos talleres y charlas]]></category>
		<category><![CDATA[asustados por los gritos de todos y los palos que "Pajarito" les propinó a los más aventones. Durante los largos minutos que duró "la batalla"]]></category>
		<category><![CDATA[aunque luego contó que se moría de miedo. Una vez que pasó el susto los turistas comentaron que había sido la experiencia más extraordinaria de sus vidas. Seguro que la contarán con lujo de detalles h]]></category>
		<category><![CDATA[aunque pasaron el susto de sus vidas. Seis turistas franceses (una pareja con sus hijos adolescentes) llegaron el pasado mes de octubre a hacer turismo a la comunidad de Anguilla]]></category>
		<category><![CDATA[aunque sí pescan en la cocha más cercana para su alimento. Las cochas más internas y protegidas]]></category>
		<category><![CDATA[aunque también visitan otras. A los turistas les encanta la pesca deportiva en las negras cochas del Nanay. La gente de la comunidad se sorprendió al principio cuando vio que los turistas pescaban los]]></category>
		<category><![CDATA[Bujurcal]]></category>
		<category><![CDATA[Burro y Gallinazo]]></category>
		<category><![CDATA[camungo]]></category>
		<category><![CDATA[como Góngora]]></category>
		<category><![CDATA[curso medio del río Nanay]]></category>
		<category><![CDATA[dentro de la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana. Durante dos semanas disfrutaron de la selva]]></category>
		<category><![CDATA[disfrutan de una ostensible recuperación de los recursos silvestres]]></category>
		<category><![CDATA[e incluso los de las comunidades vecinas (Samito y Santa María)]]></category>
		<category><![CDATA[el hijo mayor de la familia continuó filmando]]></category>
		<category><![CDATA[el recurso turístico. Esperemos que se imponga esta visión de un futuro sostenible basado en el manejo comunal de recursos y el ecoturismo.]]></category>
		<category><![CDATA[entre la carretera y la R. N. Allpahuayo-Mishana. Sin embargo]]></category>
		<category><![CDATA[especialmente al sajino; y mira que lo filmaron]]></category>
		<category><![CDATA[especialmente los peces]]></category>
		<category><![CDATA[esta zona es bosque de producción permanente]]></category>
		<category><![CDATA[felizmente tenemos suficiente con el turismo y un proyecto de reforestación de CEDIA]]></category>
		<category><![CDATA[fotografiaban]]></category>
		<category><![CDATA[gracias a la presencia de dos áreas protegidas que favorecen la conservación de la flora y fauna]]></category>
		<category><![CDATA[incluyendo la Coordinadora de Comunidades Campesinas y Nativas de la Cuenca del Nanay]]></category>
		<category><![CDATA[la ausencia casi total de zancudos]]></category>
		<category><![CDATA[las han reservado para el turismo. Estos logros contrastan con el modelo agrarista o extractivista puro]]></category>
		<category><![CDATA[las taricayas y algunos animales del monte. Esto no es por gusto: la comunidad de Anguilla ha llegado a un acuerdo para no cazar animales por tres años]]></category>
		<category><![CDATA[lo que despertó el instinto defensivo de estos bravos animales. Los seis turistas más el guía local]]></category>
		<category><![CDATA[loros]]></category>
		<category><![CDATA[los medían]]></category>
		<category><![CDATA[LOS SAJINOS DEL NANAY]]></category>
		<category><![CDATA[mantablancas y moscos]]></category>
		<category><![CDATA[me comenta. Hoy Pajarito es uno de los líderes más dinámicos de la cuenca]]></category>
		<category><![CDATA[mi amigo "Pajarito"]]></category>
		<category><![CDATA[muchos animales de la reserva que requieren amplios territorios se extinguirían]]></category>
		<category><![CDATA[ni siquiera necesitamos sacar irapay para ganar algo de platita]]></category>
		<category><![CDATA[Pajarito intentó incluso excluir a su comunidad de la reserva]]></category>
		<category><![CDATA[para permitir que se recuperen]]></category>
		<category><![CDATA[paseando por los irapayales y varillales de la reserva]]></category>
		<category><![CDATA[pesaban]]></category>
		<category><![CDATA[pinshas]]></category>
		<category><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Querían disfrutar de una inolvidable experiencia en la selva amazónica]]></category>
		<category><![CDATA[preconizado por algunos ignaros]]></category>
		<category><![CDATA[pues alberga suelos muy pobres]]></category>
		<category><![CDATA[que no ha traído más que pobreza al Nanay y a la selva baja en general. Pajarito me confiesa que no me creía cuando yo les hablaba de que algún día ganarían plata con el turismo. "Ahora ya no necesita]]></category>
		<category><![CDATA[que nos apoya con algunos víveres y platita." No me cabe ninguna duda de que en las próximas décadas el Nanay será un emporio de turismo]]></category>
		<category><![CDATA[que quizás pensó que eran chanchos como los de la granja francesa donde se crió]]></category>
		<category><![CDATA[que según dicen]]></category>
		<category><![CDATA[rotando cada día un miembro de la comunidad). Nada mal para una zona donde el ingreso familiar mensual promedio no suele superar los 100 soles. Cada 10 o 15 días una empresa de Iquitos lleva en su lan]]></category>
		<category><![CDATA[se mandó ladrando contra los sajinos]]></category>
		<category><![CDATA[se parapetaron tras un tronco]]></category>
		<category><![CDATA[siguen con sus hábitos depredadores. "Pajarito" (Magner Tenazoa) fue uno de los dirigentes más reacios a la creación de la R. N. Allpahuayo-Mishana. Influenciado por algunos sachaperiodistas radiales ]]></category>
		<category><![CDATA[sin embargo: una empresa extranjera trata de obtener una concesión de 20]]></category>
		<category><![CDATA[un palo. El pobre perrito se llevó la peor parte. Un macho 'mueludo' le metió tal dentellada en la cabeza que casi le arranca la oreja. Felizmente fue el único herido en la batalla. Finalmente los saj]]></category>
		<category><![CDATA[un poodle o similar. En un varillal se tropezaron con una manada de ocho sajinos. El perrito]]></category>
		<category><![CDATA[una manada de achunis]]></category>
		<category><![CDATA[varias manadas de monos]]></category>
		<category><![CDATA[y a los Comités de Gestión de la RNAM y del ACR Alto Nanay-Pintuyacu-Chambira. La mayoría de los comuneros de Anguilla está feliz ahora porque ven las ventajas de estar en una reserva. Además de la pl]]></category>
		<category><![CDATA[y aves carismáticas como montete]]></category>
		<category><![CDATA[y cumple una función conectiva con la R. N. Allpahuayo-Mishana. Si se concretase la barbaridad de la plantación de palma aceitera se contaminarían las aguas del Nanay con los agroquímicos]]></category>
		<category><![CDATA[y estaban ansiosos de filmar animales]]></category>
		<category><![CDATA[y gavilanes varios. Vieron también una enorme boa amarilla soleándose en el canto de una cocha]]></category>
		<category><![CDATA[y ha sido catalogada como zona de protección por la propuesta de Zonificación Ecológica y Económica del IIAP]]></category>
		<category><![CDATA[y la belleza de sus paisajes (incluyendo las increíbles playas de arena blanca). Existen amenazas para esta visión]]></category>
		<category><![CDATA[y las comunidades perderían su mayor riqueza a futuro]]></category>
		<category><![CDATA[y los liberaban de nuevo. Estos peces abundan porque los pobladores patrullan casi todos los días para que no entren los ilegales de Iquitos]]></category>
		<category><![CDATA[y pertenece a las directivas de varias organizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[y pescando en sus bellas cochas y quebradas de negras aguas. Habían traído de Francia un perrito]]></category>
		<category><![CDATA[y sólo pueden ser observados por los turistas dentro de áreas protegidas. Uno de los franceses le comentó a Pajarito]]></category>
		<category><![CDATA[y trataron de defenderse con lo único que tenían a mano]]></category>
		<category><![CDATA[ya estamos viendo el fruto del trabajo de la conservación y el manejo"]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://diariolaregion.com/web/?p=66147</guid>
		<description><![CDATA[Por: José Álvarez Alonso Querían disfrutar de una inolvidable experiencia en la selva amazónica, y estaban ansiosos de filmar animales, especialmente al sajino; y mira que lo filmaron, aunque pasaron el susto de sus vidas. Seis turistas franceses (una pareja con sus hijos adolescentes) llegaron el pasado mes de octubre a hacer turismo a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!-- google_ad_section_start --><p><strong><em>Por: José Álvarez Alonso</em></strong></p>
<p>Querían disfrutar de una inolvidable experiencia en la selva amazónica, y estaban ansiosos de filmar animales, especialmente al sajino; y mira que lo filmaron, aunque pasaron el susto de sus vidas. Seis turistas franceses (una pareja con sus hijos adolescentes) llegaron el pasado mes de octubre a hacer turismo a la comunidad de Anguilla, curso medio del río Nanay, dentro de la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana. Durante dos semanas disfrutaron de la selva, paseando por los irapayales y varillales de la reserva, y pescando en sus bellas cochas y quebradas de negras aguas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habían traído de Francia un perrito, un poodle o similar. En un varillal se tropezaron con una manada de ocho sajinos. El perrito, que quizás pensó que eran chanchos como los de la granja francesa donde se crió, se mandó ladrando contra los sajinos, lo que despertó el instinto defensivo de estos bravos animales. Los seis turistas más el guía local, mi amigo &#8220;Pajarito&#8221;, se parapetaron tras un tronco, y trataron de defenderse con lo único que tenían a mano, un palo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pobre perrito se llevó la peor parte. Un macho &#8216;mueludo&#8217; le metió tal dentellada en la cabeza que casi le arranca la oreja. Felizmente fue el único herido en la batalla. Finalmente los sajinos se alejaron, asustados por los gritos de todos y los palos que &#8220;Pajarito&#8221; les propinó a los más aventones. Durante los largos minutos que duró &#8220;la batalla&#8221;, el hijo mayor de la familia continuó filmando, aunque luego contó que se moría de miedo. Una vez que pasó el susto los turistas comentaron que había sido la experiencia más extraordinaria de sus vidas. Seguro que la contarán con lujo de detalles hasta sus últimos días.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los turistas no sólo vieron sajino: también vieron una shushupe durmiendo al lado de un palo caído, una manada de achunis, varias manadas de monos, y aves carismáticas como montete, camungo, loros, pinshas, y gavilanes varios.  Vieron también una enorme boa amarilla soleándose en el canto de una cocha, a la que casi desgastan el cuero de tanto sacarles fotos. La mayoría de estos animales son sumamente escasos en los alrededores de Iquitos (donde están casi todos los albergues turísticos), y sólo pueden ser observados por los turistas dentro de áreas protegidas. Uno de los franceses le comentó a Pajarito, admirado por la tranquilidad que se disfrutaba en las noches, a diferencia de su país o del mismo Iquitos: &#8220;Cada noche que paso aquí mi cuerpo se recupera para diez años…&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>También los comuneros quedaron felices: por los 15 días la comunidad recibió en total 1500 soles, además del pago a los guías (30 soles diarios, rotando cada día un miembro de la comunidad). Nada mal para una zona donde el ingreso familiar mensual promedio no suele superar los 100 soles. Cada 10 o 15 días una empresa de Iquitos lleva en su lanchita turistas a pasar cuatro a seis días en la Reserva. Suelen parar en las comunidades de Mishana y Anguilla, aunque también visitan otras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A los turistas les encanta la pesca deportiva en las negras cochas del Nanay. La gente de la comunidad se sorprendió al principio cuando vio que los turistas pescaban los tucunarés, los medían, pesaban, fotografiaban, y los liberaban de nuevo. Estos peces abundan porque los pobladores patrullan casi todos los días para que no entren los ilegales de Iquitos, e incluso los de las comunidades vecinas (Samito y Santa María), que según dicen, siguen con sus hábitos depredadores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Pajarito&#8221; (Magner Tenazoa) fue uno de los dirigentes más reacios a la creación de la R. N. Allpahuayo-Mishana. Influenciado por algunos sachaperiodistas radiales que inventaron mil falsedades sobre supuestos campesinos desplazados por la reserva (en realidad fueron un puñado de invasores azuzados por algunos dirigentillos urbanos de mala muerte), Pajarito intentó incluso excluir a su comunidad de la reserva, algo que la ley no permite. Hoy reconoce su error: &#8220;Después de tantos talleres y charlas, ya estamos viendo el fruto del trabajo de la conservación y el manejo&#8221;, me comenta. Hoy Pajarito es uno de los líderes más dinámicos de la cuenca, y pertenece a las directivas de varias organizaciones, incluyendo la Coordinadora de Comunidades Campesinas y Nativas de la Cuenca del Nanay, y a los Comités de Gestión de la RNAM y del ACR Alto Nanay-Pintuyacu-Chambira.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La mayoría de los comuneros de Anguilla está feliz ahora porque ven las ventajas de estar en una reserva. Además de la platita que ganan por el turismo, disfrutan de una ostensible recuperación de los recursos silvestres, especialmente los peces, las taricayas y algunos animales del monte. Esto no es por gusto: la comunidad de Anguilla ha llegado a un acuerdo para no cazar animales por tres años, para permitir que se recuperen, aunque sí pescan en la cocha más cercana para su alimento. Las cochas más internas y protegidas, como Góngora, Bujurcal, Burro y Gallinazo, las han reservado para el turismo. Estos logros contrastan con el modelo agrarista o extractivista puro, preconizado por algunos ignaros, que no ha traído más que pobreza al Nanay y a la selva baja en general.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pajarito me confiesa que no me creía cuando yo les hablaba de que algún día ganarían plata con el turismo. &#8220;Ahora ya no necesitamos sufrir cargando de lejos madera redonda, ni siquiera necesitamos sacar irapay para ganar algo de platita, felizmente tenemos suficiente con el turismo y un proyecto de reforestación de CEDIA, que nos apoya con algunos víveres y platita.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No me cabe ninguna duda de que en las próximas décadas el Nanay será un emporio de turismo, gracias a la presencia de dos áreas protegidas que favorecen la conservación de la flora y fauna, la ausencia casi total de zancudos, mantablancas y moscos, y la belleza de sus paisajes (incluyendo las increíbles playas de arena blanca).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Existen amenazas para esta visión, sin embargo: una empresa extranjera trata de obtener una concesión de 20,000 ha para sembrar palma aceitera en el límite de la comunidad de Anguilla, entre la carretera y la R. N. Allpahuayo-Mishana. Sin embargo, esta zona es bosque de producción permanente, y ha sido catalogada como zona de protección por la propuesta de Zonificación Ecológica y Económica del IIAP, pues alberga suelos muy pobres, además de una biodiversidad muy rica en endemismos, y cumple una función conectiva con la R. N. Allpahuayo-Mishana. Si se concretase la barbaridad de la plantación de palma aceitera se contaminarían las aguas del Nanay con los agroquímicos, muchos animales de la reserva que requieren amplios territorios se extinguirían, al quedar aislada ésta del bosque del alto Nanay, y las comunidades perderían su mayor riqueza a futuro, el recurso turístico. Esperemos que se imponga esta visión de un futuro sostenible basado en el manejo comunal de recursos y el ecoturismo.</p>
<!-- google_ad_section_end -->]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://diariolaregion.com/web/2011/12/23/los-sajinos-del-nanay/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

