Emprender en Internet puede dar grandes satisfacciones. Son cada día más las personas que, ante el éxito cosechado por el comercio electrónico a lo largo de los últimos años, se han decidido a dar el salto a la red para fundar su propio e-commerce.

El problema es que, aunque emprender online sea más económico, siempre son necesarios unos recursos mínimos. Pero para que esta inversión sea mínima, a día de hoy existe un modelo de comercio electrónico que ha arrasado entre los emprendedores. Se trata del dropshipping.

¿Qué es hacer dropshipping? Un modelo de comercio electrónico que está revolucionando el mercado

Para entender bien qué es el dropshipping, hay que partir de una idea base: en este negocio no se vende una serie de artículos que se tienen en stock. Lo que se pone a la venta son los productos que un proveedor, mayorista o dropshipper tiene en su almacén.

A través del dropshipping, un cliente hace un pedido al igual que en cualquier otra tienda online. Pues bien, dicha tienda lo recibe, pero se lo pasa directamente al mayorista. Este prepara y envía el pedido, pero lo hace todo en nombre de la empresa mayorista. Es el nombre de esta última el que aparece en el paquete.

Tal como se puede observar, el emprendedor puede centrarse en promocionar al máximo su oferta, ya que se ahorrará todo el trabajo relativo a la logística posterior.

¿Cómo hacer dropshipping? ¡Saca el máximo partido a tu negocio!

Para que un negocio de dropshipping alcance el máximo éxito, es necesario seguir una serie de pautas. En primer lugar, el emprendedor tendrá que recopilar toda la información posible de las empresas proveedorasdisponibles. Una vez que este sepa cómo funciona cada una de ellas, podrá tomar una decisión acertada y que será crucial para el buen devenir de su negocio.

Pero no se trata solo de conocer a los mayoristas. También es necesario pactar con ellos los plazos de entrega de los pedidos, y recogerlos en el contrato. El no cumplir con el plazo de envío ofrecido puede llevar a la pérdida de un cliente, además con mucha probabilidad.

Además de lo anterior, debe quedar claro que la tienda actuará como intermediaria. Este dato se puede incluir en una cláusula o en la letra pequeña del contrato con el cliente, al cual se le debe informar de que la mercancía nunca estará en poder del negocio.

Por otro lado, no está de más desconfiar de los mayoristas que hagan pagar una cuota para acceder a su catálogo de productos. Esto no es lo habitual, por lo cual, si se da esta circunstancia, hay que preguntarse por qué.

Respecto a las condiciones de compra, el proveedor tiene que tener claro que no tiene que haber un mínimo de productos para hacer la compra. Caso distinto es que el dropshipper haga una oferta si se hace una compra grande, algo que siempre será de agradecer. Pero nunca se debe condicionar el pedido a un número concreto, ya que en ese caso el negocio dropshipping estará perdiendo su esencia, que es la posibilidad de poder vender sin comprar nada de antemano.

Finalmente conviene probar antes de decidirse por unos nuevos mayoristas. Esto puede hacerse probando en principio con un producto, y enviándolo a uno mismo para saber si el proveedor es tan eficiente como dice ser.