Obviamente tenemos que reconocer que obligados por el panorama que se percibe en los  resultados del próximo proceso electoral, creemos necesario advertir que se precisa ahora más que nunca, un cuidado sumamente exhaustivo, a la hora de decidir, teniendo en cuenta el casi babilónico matiz que se advierte en la estructura de los candidatos, muchos de los cuales, se advierte, no postulan por convicción, sino por interés personal.

No pretendemos denostar a quienes se sienten capaces  de afrontar una responsabilidad como es la de legislar, pero sí se precisa advertir que al margen de los honestos, existen los otros, y ellos sí podrían ser  susceptibles de recibir para dar o no dar, dentro de la urdimbre congresal que hasta ahora no penaliza el transfugismo.

Sin duda el proemio que precede este tema, provoca una   interrogante natural a lo antes dicho; ¿Por qué podría pensarse en una   acción que obligue a algunos congresistas a cambiar de camiseta? Respondemos, en primer lugar tengamos en cuenta que en la contienda participa un sector del fujimorismo con un  nombre que busca ocultar nombres de triste recordación. Si las encuestan son reales, dicho movimiento podría colocar un cierto número de congresistas, que en fecha aún por definir, presentaría algún proyecto de ley que procure la amnistía para el sentenciado ex presidente, sin duda serán pocos en número a la hora de debatir el texto del proyecto y más aún su aprobación; sin embargo, recordemos el acto que en su momento dio el punto de partida para eliminar al corrupto gobierno que gobernó diez años amparado por un congreso venal y traidor al país.

Fresca yace en la  memoria de todos los peruanos, el video que reveló el grado de corrupción a que se llegó para lograr tener una mayoría cainita y servil. Obviando los pormenores de tal hecho, baste decir que la dictadura vía su principal agente, Vladimiro Montesinos, compró votos y conciencias en el congreso  elegido en ese entonces, logrando corromper a personajes increíbles del escenario  político nacional, eso, menos mal que sirvió para descubrir a la mafia oculta en el poder.

Retornando  al tema que provoca este comentario, nuestro temor se centra en la posibilidad que se repita la escena y en el mismo escenario, cuando los fujimoristas transcurrido un lapso prudencial, irrumpan en escena y soliciten la amnistía de su jefe. No tengamos la menor duda, que tal cosa, de  suceder  se daría luego de concienzudo trabajo de captación de firmas o promesas de apoyar el pedido, previo arreglo financiero por supuesto, como sucedió en fecha que no quisiéramos recordar.

No se crea que lo que se dice es exagerado, pero la pregunta salta de inmediato, ¿Por qué querría Fujimori poner representantes  en el Congreso Nacional?; la respuesta es obvia. Además debe señalarse que el equipo participante que tiene mucho para gastar en la  campaña es precisamente “Fuerza 2011;  y más aún todos saben de donde provienen dichos fondos. Sea como fueren los hechos a suceder, estimamos que la ciudadanía tiene que estar advertida,  antes que los mismos  sucedan.