¿Las inundaciones son un desastre natural o una bendición natural?

Por: Luís Roldán Ríos Córdova rioscordova2010@hotmail.com

 

Concebido como un desastre natural, se dice que hay más de diez mil damnificados de las inundaciones por efecto de la creciente del río Ucayali especialmente en Contamana.

Que yo sepa, en la selva baja no existen los desastres naturales, gracias a Dios.

No hay terremotos,  huaycos, incendios forestales, furiosos  huracanes, ni tsunamis, es decir, no conocemos trastornos en la naturaleza de ocurrencia violenta o de  consecuencias  masivas con características de desastre natural que lo tipifique como tal. Es decir, en ese sentido también es un paraíso al que sin ningún sentido de gratitud tratamos de abusar de ella al punto de auto victimizarnos en procura de recibir humanitarias dádivas.

Los temblores pasan desapercibidos para la mayoría de personas, puede que haya derribado alguna pared hecha por algún aprendiz de albañil que se da de arquitecto.

No tenemos cerros que corroído por las fuertes lluvias, provocan huaycos como en la Sierra, tenemos algunas lomas grandes que nunca se han deslizado.

No hay incendios forestales porque hay rocíos que humedecen permanentemente los restos vegetales que se acumulan en la superficie debajo del bosque.

No hay tornados o vientos huracanados de gran violencia, los que conocemos sólo elevan el techo del más negligente morador.

Todos los loretanos, especialmente los ribereños sabemos perfectamente dónde no se inunda nunca, dónde se inunda cada 10,20 ó 30 años y sabe dónde se inunda siempre. De modo que los habitantes saben dónde sembrar, dónde construir sus viviendas.

Hasta el hecho de que algunas veces se adelanta, otras se atrasa es bastante conocido por la población ¿Por qué tiene que haber damnificados tan caídos en desgracia?

Es cierto que se pierden las cosechas cuando la creciente se adelanta a los cálculos que los ribereños hacen y están en terrenos inundables muy conocidos. Lo que en cierto modo amerita algún tipo de atención de las autoridades, como parte de una política estrictamente de corte financiero.

Las inundaciones en la selva baja no pueden catalogarse ni clasificarse como desastres naturales, son bendiciones de la naturaleza, es un ciclo que deja abonado el suelo empobrecido de nutrientes, trae el intercambio simbiótico incluyendo la renovación y oxigenación de las aguas de las cochas que es una bendición para la ecología y la abundancia de recursos ictiológicos para beneficio de todos.

Contamana es una población que ha construido sus viviendas sabiendo que la zona normalmente es inundable, unas veces más que otras.

En las zonas inundables el Estado no garantiza ni protege legalmente las construcciones ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué no estamos acostumbrados a cumplir leyes, normas o disposiciones?

Por otro lado, no podemos hablar de damnificados de las inundaciones si en la selva baja el caudal de los grandes ríos sube  dando tiempo a todo el mundo a programar su plan de contingencia de modo que no le perjudique al punto de sumirle en vergonzosa indigencia hasta afirmar que se han quedado en ropa encima.

Que se queden sin techo, bueno, puede ser,  por cuanto han de haber calculado mal el nivel del agua hasta donde de cuando en vez suele llegar el río.

¿Por qué sin alimentos?, ¿Ya no saben ahumar carne del monte para pasarla bien mientras dura la inundación? ¿No hay pescado para guardarlo en conserva? ¿No saben hacer fariña?  ¿Ya no saben preparar  michira?  Michira (esto para los alemanes) es la carne de chancho o de cualquier animal del monte, frito en su propia manteca con un poco de sal, cuyo guardado en buen estado dura como mínimo un mes.  ¿Ya nadie sabe hacer eso? La michira es una técnica aborigen de conservación de alimentos muy conocida en toda la Amazonía. En otros tiempos, todos preparaban su michira para pasar las épocas de inundaciones. ¿O es mejor esperar el atuncito, el arrocito y el fideíto que ha de traer el preocupado buen gobierno a través de Defensa Civil y otros mecanismos estatales?

Bueno, pero de ahí, a quedarse sin ropa por culpa de la inundación… ¡Increíble!  Oiga, ¿Acaso a la inundación de éste año se le ha dado por venir de a dos o de a tres metros diarios como para dejarlos sin ropa? ¡Hagan el favor!

El problema es que el sistema educativo no ha venido formando habitantes ribereños redimidos, liberados de ser mendigo-dependiente del socorro de Defensa Civil, del arrocito, de la sardinita enlatada, de la salcita, del pantaloncito y el polito con la que se les está acostumbrado a ser dependientes del apoyo tomando como desastre natural a la inundación haciéndoles creer que son pobres víctimas de la naturaleza y de las autoridades que no se preocupan por prevenir la ayuda y el socorro social. ¡Qué tal cuajo!

Un sector del periodismo en su afán de sacar provecho político empuja a estos ribereños a considerarse unas pobres víctimas del desastre natural de la inundación, lejos de educar y aleccionar como comunicadores sociales de masa a esta población a tomar las cosas como deben ser a entrenarse en la cultura de la prevención como una salida digna y positiva del regalo de la inundación que nos da la naturaleza.

Hay que tener agallas para considerarnos pobres damnificados y merecedores de la conmiseración social por la inundación del Ucayali que ocurre en meses, frente a los destrozos de los tsunamis como el de Japón que ocurre en veinte minutos.

Qué pena que se aliente la cultura de la improvisación, la cultura de la manía por la mendicidad, la cultura de instalarse donde se conoce que se inunda para  merecer la misericordia y el «socorro» de los teletones pro damnificados…..¿Santo Dios!

¿Acaso ésta política de acostumbrarnos a ser mendigo-dependientes es diseñada por el imperialismo limeño para mantener el absoluto dominio sobre los loretanos y su territorio?