Ayer contrajeron matrimonio la Abog. Belga Sara Kerremans con el estudiante indígena José Dance Fachín

*Como lo expresó uno de los amigos asistentes a la boda especial realizada en la Maloca de la Asociación Curuinsi.

*Padres de la –ahora- esposa del indígena Quechua Fachín Ruiz, estuvieron presentes al lado de sus dos hijos y su nuera de raíces africanas.

“No hay mal que por bien no venga” reza el dicho y es lo que se podría decir de José Fachín, quien en el año 2008 de un solo golpe perdió a su familia, su libertad, su tranquilidad emocional debido a que se vio envuelto en el proceso penal seguido contra más de 21 indígenas de la zona de Andoas, quienes protestaban en los alrededores de la empresa Pluspetrol y que incluso un “desequilibrado” militar de la capital los llegó a tildar de terroristas ante los ojos del mundo. El grupo de indígenas fue absuelto por la justicia de la Corte Superior de Justicia de Loreto y con ello poco a poco fueron recuperando algo de la paz perdida en sus vidas.

Mas en aquel trance de dolor y angustia, de no saber qué pasaría al final de todo el proceso, Sara, una abogada Belga que también se interesó en el caso, apareció en la vida del joven indígena para iluminarla con sus ojos verdes, con aquel verdor parecido al de la selva que toda la vida lo había protegido y que últimamente parecía darle la espalda. Nada de eso, junto a ella, Fachín Ruiz empezó a sentir como que su existencia renacía, que comenzaba a vivir como una planta que va camino a convertirse en un roble.

Tal como se había dado a conocer, el día de ayer a las 6 de la tarde en la Maloca de la Asociación Curuinsi, ubicada a espaldas de la Red Ambiental de Loreto, Sara y José contrajeron matrimonio civil frente al formalismo legal representado por la jefa del Registro Civil de la Municipalidad de Maynas, Ofelia Chávez. Luego del casamiento, de la firma del acta matrimonial y la colocación de los aros, los ya esposos procedieron a darse el beso con el que sellaron su amor eterno ante los ojos de los testigos, de los amigos más cercanos y familiares que llegaron desde Bélgica, al igual que Dence, Emmy Malú y Alex, los tres pequeños hijos de José, a quienes Sara los ha acogido como propios.

Los dos hermanos de Sara y sus padres, expresaron (con papel de por medio) todo el afecto hacia su hermanita e hijita que ahora les demostraba que era una verdadera mujer, deseándole que continúe en sus objetivos planteados, ya sea en una región tan alejada de su país natal. También le recordaron que siempre tendrá un hogar que le pertenece y al cual podrá volver cuando lo desee.

“Si estoy acá en esta selva peruana amando a José, a sus tres hijos y al pueblo es por mis padres que son gente extraordinaria, quienes me dieron un hogar con mucho amor y humor en abundancia, un poco como la lluvia que cayó el día de hoy que son bendiciones para nosotros. Un hogar donde he podido amar, pelear, discutir, llorar, preguntar, aprender y soñar. Ellos son mi punto de partida, mi inicio, mis raíces. Por ellos nunca me he caído y no me caigo, me orientan siempre en la oscuridad más profunda, cuando ya no sé el cómo, el dónde, cómo y por qué, ellos son mis luciérnagas eternas.

Soy la mujer que soy por ellos que me enseñaron a amar tanto, a defender a los más vulnerables, a no callar y a saber que todos los seres humanos somos iguales y que todos merecemos una vida digna y justa, a resistir en las aguas turbulentas y nunca perder la fe, ellos son quienes me hacían soñar con un mundo mejor. A creer que el amor de verdad sí existe y que vale la pena buscarlo en cualquier parte del mudo, que sí es posible encontrar al amor de tu vida, hasta en la selva peruana. Amo a este hombre extraordinario que siempre ha dado y casi nunca ha recibido, que la soledad lo ha acompañado muchas veces. Jamás vas a volver a estar solo, jamás te voy a soltar, te amo José”, expresó Sara arrancando fuertes aplausos tanto de los hermanos indígenas de Fachín, así como de sus familiares llegados de Bélgica y los amigos invitados.

Por su parte, José quiso decir unas palabras, pero por la emoción éstas se le trabaron en la garganta y los ojos se le humedecieron, sobre todo al recordar a sus familiares más cercanos que no pudieron estar cerca. Pidió disculpas y agradeció por la asistencia a la ceremonia especial, invitando al doctor Aldo Atarama, presidente de la Corte Superior de Justicia, a hacer el brindis correspondiente.

“Es hermosa esta reunión donde están los amigos, los hermanos indígenas de Fachín, a los familiares de Sara que han unido a tres Continentes: Europa, África (uno de los hermanos de Sara es casado con una africana que estuvo presente en la ceremonia) y América a esta tierra tan grande como es la selva peruana, donde todo aquel que llega de fuera se enamora no solo del verdor y de las aguas, sino de su gente. Ambos inician una nueva historia y con su actitud transmiten una enseñanza de interculturalidad. El amor puede ser duro, difícil, complicado, pero una cosa es cierta, para el amor no hay nada imposible.¡Felicidades por esta unión especial!”, deseó el doctor Atarama Lonzoy.

Luego del brindis todos pasaron a departir una cena, para después continuar con el baile correspondiente. Felicidades a ambos.